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La falta de fundamentos
Por Luis Puiggrós Planas
Cada vez que en partidos internacionales nos anotan un gol de cabeza salta la pregunta ¿por qué siempre nos pasa esto?.
Esta es la pregunta que se hacen periodistas y aficionados, porque parece que a los técnicos y jugadores no les entran balas, ya que siguen igual, aparentemente no hacen nada para mejorar el problema, a pesar que tienen un sin número de oportunidades para tratar de averiguarlo, por las múltiples posibilidades que se les presenta para mejorar, que van desde seguir los numerosos partidos internacionales que nos entrega el cable, hasta viajar a otros países para ampliar su capacidad en cada campo. Para encontrar el remedio busquemos causas reales, no respuestas anecdóticas.
Me parece muy poco profesional la manida palabra, falta de concentración, tan aplicada por los jugadores e inculcada desde los bancos. De ser así sería muy fácil ganar todos los partidos, se juega aplicado y ya está, pero siempre en el deporte como en la vida, ganan los que estén mejor preparados, en todos los aspectos del juego, no bastan las buenas intenciones.
Es igual que la otra frase copiada de los mexicanos "Si se puede" moda que empezó a sonar en los partidos de la Copa Davis jugada en nuestra patria, y que la puso tan de boga el Cienciano del Cusco. Todo muy bonito, pero si no se trabaja a conciencia y los nuestros no se capacitan, de poco servirán esas lindas palabras, se quedarán en eso: palabras.
En muchos artículos escritos en estas citas semanales, he esbozado respuestas más técnicas, y creo que estas pasan por la profunda falta de fundamentos de nuestros futbolistas, que se han quedado en su habilidad natural, pero lejos de llegar a niveles óptimos de la técnica y de la cultura táctica. El futbolista peruano es como un diamante en bruto que falta pulirlo. Como he mantenido en muchas oportunidades, tenemos excelente materia prima que hay que transformarla en producto terminado. Esto se agrava porque no existen entrenadores de alto nivel en nuestro medio, en especial en las categorías menores, que es donde se les tiene que formar integralmente.
Lo primero que hay que insistir es que cuando uno ve un partido de fútbol se tiene que mirar el panorama (jugar al fútbol) y no seguir el balón (el individualismo) cosa que la mayoría hace. Aquí nace uno de los principales problemas cuando las defensas peruanas reciben centros a su área. Acostumbrados desde niños a seguir el balón y no el panorama, se quedan mirando a éste, mientras los rivales ganan la posición. Al ganarla nos anotan muchos goles de esta manera. Los ejemplos los tenemos en cualquier partido internacional que se juegue, con la cantidad de goles recibidos de esta forma.
Hay otros tres que apuntan a toda Sudamérica y que no es problema absoluto del Perú. Algunos ya los han mejorado, entre estos tenemos a la Argentina y Colombia, pero para el resto de los países de esta parte del mundo es una costumbre muy arraigada..
El primero es que los defensas no atacan el balón, marcan retrocediendo, al hacerlo le dan la iniciativa al atacante rival. Esto hace que éstos lo manejen a su antojo y puedan preparar tranquilamente sus jugadas. En casi todo Sudamérica con excepción de la Argentina, no se realiza el pressing que agobia al rival no dejándolo pensar y al jugar apuradamente el balón lo dividen por lo que muchas veces lo pierden.
Lo segundo es que nuestros jugadores, generalmente los volantes, trasladan mucho la pelota y se exceden en el dribleo, si no se cabrea a un contrario no se puede iniciar la jugada, al hacerlo esto permiten que la defensa rival se ubique no dejando espacios vacíos. Hoy la sorpresa vestida de velocidad es la mejor arma para encontrar esos espacios. Esa es la razón porque Pizarro triunfa en Europa y no aquí. En el viejo continente apenas encuentra el hueco al desmarcarse, recibe el balón que es jugado en primera y lo toma con ventaja. En el Perú, lo encuentra y el que lo tiene que habilitar se da media vuelta y lo juega lateralmente o para atrás, es por eso que aquí nunca recibe un balón en ventaja por lo que no puede desarrollar su acostumbrado juego. Repito al analizar el fútbol hay que encontrar razones técnicas y no emocionales que están fuera de lugar.
Finalmente no se abre la cancha, se centraliza mucho el juego, cayendo en el mismo problema anterior. Casi todos los técnicos sudamericanos practican un sistema: el 4-4-2, lo peor sin aplicar mucha de las variantes que nos entrega éste, sin que los marcadores de punta acompañen a sus delanteros para abrir la cancha. Todo el juego se desarrolla por el centro, lo cual facilita las marcas. Un ejemplo de lo que se debe de hacer fue el Barcelona dirigido por Johan Cruyff donde siempre se ubicaban jugadores bien abiertos, uno por derecha y otro por izquierda y la sorpresa se completaba porque podía ser cualquier jugador. Esa fue una de las razones del éxito del Dream Team barcelonista.
Si no buscamos las causas del problema, y esa es tarea de todos, no encontraremos la solución.
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