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Cuando el fútbol deja de ser deporte
Por Luis Puiggrós Planas
Desde la sentencia Bossman que abrió las fronteras a los jugadores de Europa Comunitaria, el fútbol en el mundo cambió para convertirse más en un negocio que un deporte. Hoy día prima el dinero sobre todo y esto hace que se cambien las reglas del juego y se olvidan los valores y principios. El Arsenal jugando por la liga inglesa, este año, inició un partido con once jugadores extranjeros, no había en el once inicial ningún inglés.
Hoy día es más valioso un jugador que "venda" más, que tenga un gran "merchandising" a que juegue bien al fútbol, que venda más camisetas a que haga más goles. Ya no se hacen pre temporadas para preparar a un equipo para ponerlo a punto y que pueda afrontar toda la temporada en los dos aspectos, futbolísticos y físicos, no, se hacen para ingresar a nuevos mercados con la ambición de vender más SU PRODUCTO, para ganar más dinero como única meta, para vender más camisetas, por lo que se desvía de la esencia propia del deporte.
Cuando está por terminar los campeonatos de Liga en todo el mundo, aparecen los hombres del maletín, que no son otra cosa que personas que llevan dinero dentro de él para incentivar a los jugadores de un equipo de fútbol para derrotar a un tercero en beneficio propio y el colmo llega cuando se entrevista a cualquier jugador de este equipo "incentivado" que dice con toda frescura que recibir un premio de otro para ganar un partido es normal, rompiendo todos los códigos de ética.
Llegamos a la falsa conclusión que para ganar todo vale, hay que recordar dos cosas: Que el fin NO JUSTIFICA LOS MEDIOS y que el FÚTBOL ES SOLO UN DEPORTE y al perder estas dos condiciones, se deteriora.
Entonces es cuando aparecen las impactantes imagines que muestra la televisión del internacional italiano Fabbio Cannavaro en 1999 apoyado por Juan Sebastián Verón, cuando defendía los colores del Parma, inyectándose una sustancia para mejorar su rendimiento, bromeando con el doctor jugadores y asistentes, antes del partido de una final, como la cosa más normal del mundo. Lo peor es que fue el mismo quien mandó grabar la impactante y desagradable escena.
Se llega al extremo para justificar esa acción, cuando que dicen que esta sustancia que consumían era buena porque no estaba incluida en la lista de la Fifa como doping y por lo tanto se podía usar. Cuando llegamos a esos niveles de autodestrucción, esa acción les va a pasar factura cuando lleguen a mayores (cuantos jugadores quedan mal físicamente cuando terminan sus carreras producto de esto), para sacar ventajas extra deportivas, el fútbol deja de ser un deporte para convertirse en cualquier cosa. Igual pasa con las infiltraciones que los jugadores reciben para recuperarse más rápido o para poder jugar un partido. Un asco.
Todo esto hace que muchos jugadores, producto de la plata fácil que ganan (hacen lo que les gusta y nacieron con esa habilidad de jugar al fútbol por la gracia de Dios y no por méritos propios) que salen de estratos muy pobres y sin educación, pierden el rumbo con gran facilidad porque la fama y el dinero les da poder y no están preparados para ello, por lo que se creen los dueños del mundo y amparados en algunos periodistas que les resaltan las "gracias", con el exclusivo ánimo de vender más, promocionando todo lo que hace este ídolo de barro, por lo que estos jugadores caen en la tentación.
Es el caso de Maradona y Tévez que le sigue los pasos en forma acelerada. El ahora jugador del Corinthians brasileño, va de escándalo en escándalo a pesar de su corta edad. Su última gracia ha sido volverse a trompear con un jugador de su mismo equipo en un entrenamiento, porque ya lo había hecho en otra oportunidad. Esta vez el "agraciado" fue Marquinhos, entre muchos otros escándalos. Lo he escrito en muchas oportunidades: Arbol que nace torcido muere torcido.
En el ámbito local, nos ha defraudado la falta de palabra (cosa muy común en toda nuestra sociedad) de Freddy Ternero. Luego de gritar a los cuatro vientos que le gustaría dirigir a nuestra selección pero en un proceso de por lo menos cuatro años para poder desarrollar su trabajo con éxito, como condición básica para aceptar el cargo. Pues cambió de opinión. Se la ofrecieron por los cinco partidos en los cinco meses que faltan de las eliminatorias mundialistas de la zona sudamericana y se olvidó de todos sus principios y aceptó a la primera. ¿Cuáles serán los motivos que lo hayan llevado a cambiar de opinión? ¿Serán económicos?.
Lo dicho, hoy como en la sociedad se olvidaron los valores y principios, donde parece que lo único que vale es el dinero. Los ejemplos cada día son más. Por eso el fútbol está dejando de ser un deporte.
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