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El
técnico: Carlos Aragonés
Tuvo
que transcurrir casi tres años
para que durara la transición
de ayudante de campo a director técnico.
Es que se retiró a una edad relativamente
corta (32 años) para incorporarse
al cuerpo técnico de la selección
boliviana que dirigía el español
Xavier Azkargorta y que clasificara
al Mundial de Estados Unidos en 1994.
Su carrera como jugador había
sido destacada: militó en Bolívar,
Palmeiras y Curitiba de Brasil, además
de la selección boliviana. Cuando
lo asaltó la hora del retiro
Aragonés no quería desligarse
del fútbol ni menos de la selección
boliviana, a la que ya cimentaba sus
primeros vínculos desde esa fecha.
Después
de la experiencia mundialista continuó
en el cargo de la selección,
esta vez al lado de otro entrenador
español, Antonio López,
para la Copa América de Uruguay
'95. Al término del torneo también
se acabó su primera experiencia
con la selección, a la que volvería
años más tarde, para emprender
su carrera como director técnico
en clubes. Y el debut no pudo ser mejor;
en 1995, con The Strongest, alcanzó
su primer título en el banco.
Dos
años más tarde es requerido
por el Blooming para consagrarse como
campeón por segunda vez en 1998
y ya era catalogado como uno de los
mejores técnicos de los países
del altiplano y sólo faltaba
la selección para completar su
exitosa carrera en esta función.
El
turno le llegó el año
2000 después de un nuevo fracaso
de la selección en el Preolímpico
de Brasil, que derivó en la destitución
del argentino Héctor Rodolfo
Veira. La Federación Boliviana
pensó inmediatamente en Aragonés,
una opción unánime e indiscutible
para la opinión pública
del país.
Aragonés
se hizo cargo de la selección
sin poder hasta el momento, revalidar
su exitoso paso como conductor de clubes.
En su primera prueba de fuego Bolivia
está ocupando los últimos
lugares de la tabla de las Eliminatorias,
contando con escasas chances de alcanzar
un cupo para el mundial del próximo
año. La Copa América será
una revancha no sólo para Bolivia,
sino también para Aragonés.
Caracterizado
por ser un técnico de enérgica
personalidad: capaz de borrar definitivamente
de la selección, sin dudar, a
José Carlo Fernández por
un error durante un partido así
como no hacerse problemas para no contar
con los históricos que renunciaron
a la selección y optar por un
contingente joven para encarar lo que
venga para las futuros desafíos.
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