De
la Victoria a la gloria
Hace
catorce años –exactamente un 8 de diciembre
de 1987- el mar de Ventanilla se llevó al plantel
completo del club Alianza Lima que regresaba
de Pucallpa abordo de un avión Fokker. Los íntimos
vencieron en esa selvática ciudad al equipo
local, el Deportivo Pucallpa, con gol de Carlos
Bustamante, por el campeonato Descentralizado
de ese año. En el trayecto de Pucallpa a Lima,
el avión, que estaba a pocos minutos de aterrizar
en el aeropuerto internacional Jorge Chávez,
sufrió un serio desperfecto que obligó al piloto
a hacer maniobras complicadas que provocaron
que la aeronave se precipite sobre las aguas
de Ventanilla donde los pasajeros –salvo el
piloto, único sobreviviente- perecieron en cuestión
de segundos. En el avión viajaban barristas,
jugadores, dirigentes, cuerpo técnico, árbitros
y miembros de la tripulación.
Han
pasado trece años y al pueblo peruano aún le
cuesta creer cómo pudo suceder terrible tragedia
–las más grande de nuestro país deportivamente
hablando- en el mar de Grau. Y es que en ese avión
viajaba una gran generación de futbolistas, en su
mayoría jóvenes talentosos, que asomaban para
conformar la nueva camada del fútbol peruano, tan
venido a menos por estas épocas escasas de
bonanza. Ni qué decir de la lamentable desaparición
del maestro Marcos Calderón Medrano,
experimentado entrenador de los entonces llamados
“potrillos” y dueño de un prestigio ganado en
base a sus propios méritos: sapiencia,
responsabilidad y profesionalismo a la hora de
ponerse el buzo de técnico. Como persona, ni qué
decir.
Calderón
se fue al cielo junto a sus pupilos con los cuales
estaba a un paso de ganar el título nacional de
1987. Dios decidió recoger antes de tiempo a los
miembros de ese fatídico vuelo, pero hubo también
personas que no viajaron a Pucallpa por cosas del
destino. Los jugadores Juan Reynoso, Richard
Garrido, Javier Castillo (fallecido hace algunos
meses por una penosa enfermedad), Benjamín
“Colibrí” Rodríguez y César Espino,
integrantes del primer equipo, no tomaron aquel
vuelo sin retorno por lesiones y suspensiones.
“Eran como mis hermanos, no puedo creerlo, sin
ellos será difícil que vuelva a jugar”, dijo
entre sollozos el “cabezón” Reynoso, entonces
joven zaguero, cuando se enteró de la desgracia
de sus compañeros. El
ahora defensa del Cruz Azul de México no fue a
Pucallpa porque Calderón lo descartó por una
lesión. A César Espino lo salvó una tarjeta
roja que le mostraron ante San Agustín en la
fecha anterior. De no haber sido expulsado ante
los “santos”, Espino hubiera sido titular en
Pucallpa y jamás hubiera regresado. Garrido y el
finado Castillo no viajaron por lesión. Dios
quiso que ellos se salvaran. Lo contrario sucedió
con José Gonzales Ganoza, José Mendoza, César
Sussoni, Tomás Farfán, Ignacio Garretón, Daniel
Reyes, Milton Cavero, Braulio Tejada, Gino Peña,
Aldo Chamochumbi, Luis Escobar, José Casanova,
Carlos Bustamante, Johnny Watson, Luis Escobar y
Alfredo Tomassini, víctimas del Fokker.
¡Qué
rápido pasa el tiempo!. Cuando recordamos dicho
acontecimiento todavía derramamos algunas lágrimas,
apenados porque a veces Dios se equivoca y se
lleva a gente inocente con futuro prometedor. El fútbol
peruano y en especial Alianza Lima no pueden
resarcirse de este suceso funesto que no será fácil
olvidar. Estos muchachos nos tomaron la delantera
aquel 8 de diciembre de 1987, pero nadie puede
dudar que ese gran vacío que dejaron no ha podido
ser cubierto hasta ahora. Nuestro más profundo
homenaje a los se fueron para no regresar y a los
que sólo queda recordar a la distancia. (VAZM)

La
última foto del equipo de Alianza Lima que
perdió la vida en el mar de Ventanilla. |