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Cuando
uno habla de la temporada 2005
tiene que recordad de forma
casi automática la patética
campaña del cuadro aliancista
que venía de ser bicampeón
con todos los honores, pero
que lució completamente
desconocido y no peleó
por nada.
La
dirigencia cometió una
serie de errores contratando
jugadores que no mostraron absolutamente
nada, realizando una terrible
Copa Libertadores y cambiando
de técnico cada dos por
tres.
El
inicio del 2005 hasta se habló
de una dream team grone, ya
que se habían contratado
jugadores como Gustavo Barros
Schelotto -el mellizo malo-,
Rodrigo Astudillo -delantero
que no mostró nada-,
Iván Furios -defensor
que fue lo menos malo del año-
y al colombiano Mackenzie que
se fue ni bien llegó.
Esto,
unido a la contratación
del reconocido técnico
Rubén Darío Insúa,
marcaba un auspicioso inicio,
sin embargo el año estaría
cargado de inconvenientes, magro
momento deportivo y caos.
Un
nuevo reto se inicia y los blanquiazules
deberán luchar por el
título como es la obligación
de todo equipo grande.
El
entrenador Gerardo Pelusso llega
con todos los pergaminos necesarios
como para realizar una buena
labor que comienza con el no
despilfarro de dinero.
Una
tropa de jugadores locales unidos
a jugadores extranjeros de reconocida
trayectoria -el chileno Fernando
Martel y el boliviano Gonzalo
Galindo, ambos de selección-
esperan dar la talla en un cuadro
que necesita un urgente lavado
de cara.
Los
nacionales Manuel Corrales,
Santiago Salazar, Ismael Alvarado,
Omar Zegarra, entre otros, deberán
unirse a los experimentados
Juan Jayo, Marko Ciurlizza,
Aldo Olcese, etcétera,
para empezar a botar todo lo
malo que queda de la última
temporada. Un nuevo reto se
inicia y el cambio se impone.
Total, peor que el 2005 no les
puede ir.
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