Gustavo
Adolfo Costas: Un técnico campeón

Su
llegada a tierra peruana
no pudo ser mejor ya
que fue donde Gustavo
Adolfo Costas pudo lograr
el tan ansiado sueño
de todo estratega que
es el de consagrarse
campeón. Lo hizo
el 2003 ante Cristal
y el 2004 también
se adjudicó tal
logro ante los celestes.
Llegó
a dirigir Alianza Lima
el mes de abril del
2003, procedente del
Guaraní de Paraguay,
reemplazando al colombiano
José "Chepe"
Torres, quien acababa
de quedar eliminado
de la Copa Libertadores
con una dolorosa goleada
en contra (0-4 ante
Cobreloa, en Calama).
Debutó
como timonel íntimo
el 22 de abril. Con
Costas en el equipo,
los íntimos mejoraron
mucho, a tal punto que
se encaminaban como
probables campeones
del Clausura 2003. Sin
embargo, no logró
dar la vuelta olímpica
debido a que se suspendió
el campeonato por las
deudas a los jugadores.
A
inicios de año
tuvo propuestas de equipos
de su país, como
Olimpo de Bahía
Blanca o el mismo Racing
Club. No obstante, Costas
decidió quedarse
en Perú, pues
tenía la espina
clavada de no haber
conseguido el título.
Y
la decisión fue
muy buena, ya que le
ganó la final
del torneo del año
pasado a Cristal, consagrando
a Alianza Lima "Campeón
Nacional 2003".
La historia seguiría
siendo feliz ya que
se adueñaría
del Apertura 2004, teniendo
como principal baluarte
a Jefferson Farfán,
quien después
se iría al PSV
Eindhoven holandés.
Para
el Clausura, el equipo
bajaría en rendimiento
y tuvo que pelear mucho
para quedar entre los
seis primeros y lograr
disputar la ansiada
final ante Cristal,
que volvería
a teñirse de
blanquiazul.
Pero
los inicios de Costas
como entrenador no fueron
color rosa. Se inició
en el Club de sus amores,
el Racing Club de Avellaneda,
equipo en el que fue
mascota, jugó
desde chico y dónde
salió campeón
de la Supercopa de 1988.
Llegó en el peor
momento institucional
de los albicelestes,
sin embargo, supo hacer
un buen torneo el año
1999, ubicando a la
"Academia"
en el tercer lugar.
Sin
embargo, al año
siguiente le quitan
a su estrella, Marcelo
"Chelo" Delgado
(se fue a Boca), y Racing
se vino en picada, por
lo que Costas decidió
dar un paso al costado.
Sin embargo, hasta ahora
la gente de la Academia
siente algo muy especial
por Costas, a quien
consideran uno de sus
más grandes ídolos.
Luego
se va a dirigir a Paraguay
al, en ese entonces,
alicaído Guaraní.
Sin embargo, Costas
le cambia la cara al
equipo, y logra hacerlo
protagonista, consiguiendo
los subcampeonatos del
2001 y 2002. Sin embargo,
quedaba la espina de
no poder obtener el
campeonato.
El
2003 empezó el
año en Guarani,
pero el idilio entre
Costas y Guaraní
duró solo hasta
marzo de ese año,
pues tuvo algunos problemas
con los directivos.
Costas pensaba regresar
a Argentina, para ver
si encontraba club en
su país. Sin
embargo, en abril del
2003, una llamada desde
Perú le cambió
la vida. Alfonso De
Souza Ferreira, presidente
de Alianza Lima, lo
llamaba para que tome
las riendas de su equipo
y no lo defraudó.
Ya
confirmada su incorporación
al Cerro Porteño
paraguayo para el 2005,
el orientador argentino
culmina su etapa en
tienda victoriana llevándose
al bolsillo dos títulos
nacionales.

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