
¿Dios
o mortal? ¿O acaso un mortal hecho Dios?. Con la pelota en los pies, hizo
lo que quiso. Con su vida, también, aunque para los hinchas de Boca, eso
nunca importó.
En
el inocente Cebollitas fue un talento sin edad. En el luchador Argentinos Juniors
fue una eterna figura... en el barrio xenienze, fue todo.
Ese
apasionado amor con "la doce" de Boca se inició muy temprano.
"Que se quede, que se quede" coreaba la hinchada boquence cuando aquel
Diego de 12 años mostraba que la pelota formaba para de él y que
la controlaba a su antojo, en el entretiempo de un partido entre Argentinos Juniors
y Boca.
Diego
no respetaba a nadie. Ni siquiera a Hugo Gatti, un símbolo de Boca, cuando
años después le anotó cuatro goles con la camiseta de Argentinos
Juniors.
¿River
Plate?.Nunca. Ese nombre está prohibido en todo hincha de la azul y oro.
Por eso, la idea de formar parte del equipo millonario jamás existió,
a pesar del interés de este por contratarlo.
¡Cuánto
le costó el pase de Maradona a Boca!, pero lo valió.
Con
la azul y oro debutó el 22 de febrero de 1981, contra Talleres. Ganó
4 a 2, hizo dos goles de penal en la Bombonera. Boca y el Diego parecían
el uno para el otro. Salió campeón del Metropolitano. Jugó
40 partidos y convirtió 28 goles.
Diego
se fue de Boca en el verano de 198282, casi un año exacto después
de su llegada. Aunque en verdad, nunca se fue.
Barcelona,
Nápoli, Sevilla... Boca y Diego se extrañaban y era hora del reencuentro.
Volvió.
Se reencontró con su querido equipo xenienze el 7 de octubre de 1995 con
un 1 a 0, ante Colón. Lo demás, son historias de alegrías
y tristezas, dirigido consecutivamente por Silvio Marzolini, Carlos Bilardo y
Héctor Veira.
El
25 de octubre de 1997 se despidió con un triunfo, 2 a 1, ante River Plate
en el Monumental. Jugó 30 partidos y convirtió 7 veces. Es verdad,
pocos goles, pero mucho talento.
Aquel
fue un día memorable. El último partido oficial del Diego, el Diego
de la gente, el que todos quieren y admiran. Acusaciones de doping, escándalos...
todo era demasiado para Maradona. Finalmente, el Dios se fue a descansar.