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Salimos
del estado de coma
Por:
Victor Záferson Mendoza
En
efecto, parafraseando a Julio César Uribe, salimos del
estado de coma tras el triunfo en gran faena del
seleccionado peruano sobre el chileno. El 3-1 que le
infligió la blanquirroja a los sureños nos da la
posibilidad de seguir con vida en la eliminatoria. El
objetivo es ahora buscar el repechaje –el quinto
puesto- ante un seleccionado de Oceanía.
Pero
no fue fácil volver a sumar de a tres. Con un estadio
casi lleno los muchachos de Uribe se esforzaron por
darle al hincha peruano una reconfortante victoria, de
esas que extrañamos por estas épocas escasas de
bonanza para nuestro país. Perú, como era de
esperarse, tomó la iniciativa de las acciones y pudo
haberse ido al descanso hasta con tres goles de
diferencia de no ser por la mala puntería de Mendoza y
compañía. Y es que parecía que el “Cóndor” sólo
sabía embocarlas en Bélgica y Pizarro echaba de menos
a Ailton, su compañero de ataque en el Bremen.
Uribe
no se desesperó, pero sí arriesgo. Hidalgo entró por
el lesionado Olivares y Maestri hizo lo propio con el
Chemo para reforzar la zona de ataque. Así, Jayo, el único
hombre de marca en el mediocampo, tenía que
multiplicarse para controlar los avances de los
chilenos. Y el “Pulpo”, como lo llaman en España y
en Argentina, para variar, se comió la cancha. Maestri
saltó al campo y recibió los sonoros aplausos del público
peruano y el delantero de la U de Chile retribuyó ese
apoyo con un tanto de cabeza, tras centro de Solano, que
Nelson Tapia no sabe hasta ahora cómo entró.
La
ventaja animó al combinado patrio, pero la visita
aprovechó la escasa marca del medio en el segundo
tiempo para empatar gracias a Navia luego de que
Zamorano se desprendiera de Rebosio y Pajuelo. En el
Estadio Nacional sólo hubo lugar para el silencio. Pero
Mendoza, a quien acusaron de no cantar el himno y de su
poco verbo, demostró que en la cancha habla con goles.
Palacios sirvió un tiro de esquina y el Cóndor la envió
al fondo al mismo estilo de Maestri: de cabeza. La
defensa chilena era una puerta abierta y Perú entraba
al área como en su casa. Las ocasiones se fueron
creando de a pocos, pero Maestri, Mendoza y en mayor
grado Pizarro se encargaron de desperdiciarlas.
A
Pizarro había que ponerle la camiseta del Bremen para
que anote. Pero el “Bombardero” no quería regresar
a Alemania sin incluir su nombre dentro de los
goleadores de la eliminatoria. Martín Hidalgo le hizo
el favor y su centro llegó a los pies de Claudio para
que éste venza a Tapia con disparo bajo. Pudieron haber
llegado el cuarto, el quinto y tal vez el sexto, pero
tres fueron suficientes para que la selección nacional
resucite en la eliminatoria. Ahora la empresa es Brasil,
imbatible hasta ahora en su terruño, pero no imposible
de vencer. El tiempo lo dirá...
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