| Juan
Carlos Henao: El héroe del Once Caldas

Conozca
al arquero y líder del Once Caldas, Juan Carlos Henao, héroe de
la aventura emprendida por el equipo albo de Manizales, campeón de la Copa
Libertadores y que hizo delirar a todo un país. Nacido
el 30 de diciembre de 1971, en Medellín, a sus 32 años, Juan Carlos
Henao Valencia, a fuerza de trabajo y disciplina se ganó un puesto en la
dilatada historia futbolística del Once, al convertirse en la gran figura
del equipo de Manizales en su excitante participación en la Copa Toyota
Libertadores 2004, de la que ya es finalista. Me
inicié con el equipo de Pilsen en Medellín por allá en 1987.
Lo hacía como delantero, además goleador y lo combinaba con la portería
hasta que me quedé en esta posición, recuerda Henao.
Juan Carlos
se hizo hombre, ídolo y figura en el Once Caldas, pero el camino no ha
sido fácil. Llegó en 1992 a Manizales, proveniente del Dinastía
de Riosucio, Caldas, un equipo que participaba en la Primera B del fútbol
colombiano. Cuando llegó al Once estaban por delante Claudio Fabián
Ibarra, arquero paraguayo y Oswaldo La Sombra Durán. Eran los tiempos de
Víctor Luna como orientador de las divisiones menores del Once, hoy técnico
del Barcelona del Ecuador y quien le pidió que se quedara ante el afán
de Juan Carlos por regresar a Riosucio. Por
fortuna para Juan y para el Once, atendió los consejos del profesor Luna
y permaneció en la capital caldense. Para la temporada 93, vino, para instalarse
en la titular del blanco, Óscar Córdoba y allí le guardó
la espalda sólo un semestre. Desde entonces, julio de 1993, Henao Valencia
es el dueño del arco caldista. Pero
además de ídolo y figura, Juan Carlos, en Manizales, se convirtió
en el esposo de Claudia Patricia, a quien conquistó en Riosucio, y en el
papá de Santiago y Evelin, quienes son su razón de ser. De
los momentos más lindos de mi vida han sido el matrimonio con Claudia,
el nacimiento de mis hijos y el título obtenido con el Once el año
anterior, dice Juan Carlos. Eternamente
agradecido, Juan Carlos confiesa sus afectos por el Blanco-Blanco y por Manizales.
El Once es todo en mi carrera, aquí me he desarrollado y me he consolidado
como profesional del fútbol. Al Once y a Manizales les debo todo lo que
soy, aquí me brindaron la oportunidad de hacerme, de formarme como deportista,
además de lograr cierta estabilidad económica. Sé que algún
día me tendré que ir a otro equipo de Colombia o del exterior, pero
lo que sí tengo claro es que regresaré para radicarme en esta ciudad,
sin desconocer que también amo profundamente a Medellín.
Dueño
de unos reflejos felinos y de una férrea disciplina, la araña como
le dicen en Medellín brilla hoy en el concierto futbolístico
internacional, gracias a su descollante actuación en la Copa Toyota Libertadores.
La prensa internacional no ha dudado en calificarlo como el mejor arquero del
evento, hecho que lo encumbra a lo más alto del pedestal y lo autoriza
para ocupar una plaza en cualquiera de los más calificados equipos del
mundo y de paso instalarse en la titularidad de la selección de Colombia
para la Copa América de Perú. De hecho, Rueda ya anunció
su convocatoria. Por
ahora eso no me preocupa, primero es lo primero, ahora estoy pensando en la final
de la Copa, que todo nos salga bien y que quedemos campeones. Después pienso
en la selección que para mí es una ilusión y un motivo de
orgullo, reflexiona Henao. Juan
es un arquero ganapuntos y ganapartidos. Con el Once lo ha ganado casi todo. Desde
una clasificación a una Copa Conmebol y un subtítulo en 1998, pasando
por la actuación en la Libertadores de 1999 y 2003, el título local
de 2003 y ahora la clasificación a la final. Más
de 400 partidos como profesional y diez convocatorias a selección de Colombia
hablan de las bondades futbolísticas de un arquero que ya reclama con sus
ejecutorias un puesto en el fútbol internacional y para lo cual trabaja
en silencio la gente del Once Caldas que al parecer tiene sobre el escritorio
varias propuestas para transferirlo al exterior. De
pocas palabras, callado, silencioso, rayando en lo tímido, Juan Carlos
cobra protagonismo sólo en su espacio natural, allá debajo de su
portería, hasta donde le persiguen las palabras de alabanza y las cámaras
de televisión. Juan
Carlos se resume en una volada de palo a palo, 1,81 cm de estatura, 79 kilos de
peso y una tímida sonrisa. Le atajó penales decisivos al multicampeón
Boca Juniors y le dio el título a los albos de Manizales que entraron a
la historia.
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