MÉXICO
1986

A
su favor la nación norteamericana,
cuya capital había sufrido un terrible
desastre con el terremoto del 19 de septiembre
de 1985, contaba con la experiencia y
la infraestructura de los Juegos Olímpicos
de 1968 y del Mundial de 1970. Los tiempos
cambian.
La
FIFA todavía recordaba el éxito
que había sido el certamen mundialista
de 16 años antes y estimó
que se podría repetir. Los equipos
no serían 16 sino 24 y las finanzas
que manejaba la FIFA eran superiores a
las de 1970.
Una
de ellas eran los contratos televisivos
que implicaban enviar en directo las imágenes
de los partidos al continente europeo
en un horario que pudiera ser visible
y vendible. Por eso los encuentros del
Mundial '86 se jugaron al mediodía,
bajo el sol recalcitante del verano mexicano
y a unos 2,200 metros sobre el nivel del
mar.
Otro
de los cambios se dieron en el sistema
de clasificación. Como ocurrió
en España, se dividieron seis grupos
de cuatro equipos cada uno, en los que
se clasificaban los dos primeros y los
cuatro mejores terceros. Sin embargo,
para los octavos de final, la eliminación
sería directa. Como ocurrió
en 1970, México volvió a
ser testigo de otro Mundial de excelente
nivel futbolístico, acompañado
de un clima festivo que también
sirvió para cicatrizar las dramáticas
incidencias ocasionadas por el terremoto.
La
trilogía Mundial-México-Fútbol
superó por segunda vez las expectativas
de propios y extraños. Al despuntar
los partidos se pudo ir apreciando quiénes
eran los favoritos. Argentina, dirigida
por Carlos Bilardo, exponía un
fútbol planificado hasta el mínimo
detalle, con buenos jugadores, como el
arquero Pumpido, Olarticoechea, Batista,
Ruggeri, Burruchaga, Giusti, Enrique y
Valdano, aunque solo uno mostraba libertad
en sus movimientos y en el traslado del
balón: Diego Armando Maradona.
Luego
de vencer 3-1 a Corea del Sur, 2-0 a Bulgaria
y empatar 1-1 con una alicaída
selección italiana, la selección
albiceleste ganó su grupo seguida
de los azurri y los búlgaros. México,
de la mano de Bora Milutinovic, mostró
un juego ágil, aguerrido, respaldado
por su público.
Con
sendos triunfos ante Bélgica e
Irak por 2-1 y un empate con Paraguay
de 1-1, el tri de entonces, con Larios,
Amador, De Los Cobos, Quirarte, España,
Aguirre, Negrete, Hugo Sánchez
y Boy, ofreció emotivos momentos
a la afición local. A México
le siguieron Paraguay y Bélgica.
En tanto, los favoritos de muchos, Brasil,
también terminó su grupo
en el primer lugar después de vencer
a España 1-0, a Argelia 1-0 y a
Irlanda del Norte 3-0.
Alemania,
por su parte, desplegó su ensamblaje
ritual aunque ahora se justificaba por
la altura y el clima. Pero también
estaba Francia, la escuadra de Bats, Amorós,
el Gallego Fernández, Battiston,
Tigana, Gírese, Platini, Papin
y Rocheteau, que en en ese 86 disputó
partidos atractivos, como el que le ganó
a Hungría por 3-0, a Italia por
2-0 y el que eliminó a Brasil por
los penales, encuentro histórico
que llegó al alarge por quedar
empatado 1-1 y en el cual a 12 minutos
del final reglamentario el portero Bats
logró taparle un penal a Zico.
Los
galos pasaron a las semifinales dejando
en el desconsuelo total a un Brasil que
volviendo a exponer un fútbol de
clase se encontró haciendo maletas.
Los otros seleccionados que sostuvieron
encuentros de antología fue el
de Dinamarca, con Busk, Bertelsen, Nielsen,
los hermanos Olsen, Andersen, Eriksen,
Lerby y un juvenil Laudrup.
Esta
escuadra fue digna aún en la derrota.
Goleó 6-1 a Uruguay, 2-0 a Alemania,
2-1 a Escocia y cuando parecía
encaminarse hacia la historia, cayó
5-1 contra España (4 goles de Butragueño).
Fue un soplido de alegría y frustración.
Asimismo España, que venía
provocando elogios luego de aquella goleada
cayó en cuartos de final por penales
ante Bélgica.
Pero,
sin dudas, éste fue el Mundial
de Diego Armando Maradona, quien estaba
cumpliendo una excelente campaña
con el Nápoli de Italia. El Pibe
de Oro hizo todo en ese Mundial. Desde
el polémico gol de la Mano de Dios
(que el árbitro convalidó)
hasta el que posiblemente sea el mejor
gol de todos los mundiales, casualmente
ambos frente a Inglaterra.
Quien
quiera que se precie de amar este deporte
debe brindar para que goles como el segundo
de Maradona ante los ingleses se repitan
porque son la escencia misma del fútbol.
Argentina jugaba guiado por Diego y ganaba.
En semifinal venció 2-0 a Bélgica
con otro gol notable del astro argentino.
En
tanto México, por primera vez en
su historia, alcanzó los cuartos
de final. En el encuentro ante Bulgaria,
Negrete, con una tijera electrizante marcó
un tanto de antología que todavía
se lo recuerda con una estatua de él
en el aire, construida como homenaje a
las puertas del doblemente mundialista
Estadio Azteca. Pero el representativo
local debió enfrentarse a Alemania,
que expuso toda su experiencia para aguantar
un empate que dio pasos a la definición
por penales.
Ahí
destacó el arquero Schumacher y
Alemania pasó a semifinales para
vencer a Francia 2-0. Final intercontinental:
Argentina vs Alemania Occidental. Final
para el sur Cuando el 26 de junio de 1986,
en el estadio Azteca de la capital mexicana,
Argentina ganaba 2-0 con goles de Brown
y Valdano, se pensó en una goleada.
Pero los alemanes, que nunca bajan los
brazos igualaron 2-2.
Y
cuando se pensó que el árbitro
brasileño Romualdo Arppi Filho
señalaría alarge, Maradona
cedió un pase preciso de 30 metros
con el que Jorge Burruchaga anotó
el tercer y definitorio gol. Los sudamericanos
volvieron a levantar una Copa Mundial.
Ahora en tierras ajenas y bajo otra realidad
política. La fiesta fue completa.
Por
el tercer puesto los franceses le ganaron
4-2 a sus vecinos belgas. Un inglés,
Gary Lineker, fue el goleador con 6 tantos
y cerca de dos millones 370 mil personas
asistieron a todos y cada uno de los 52
partidos. México volvió
a ser el anfitrión ideal para un
Mundial y la FIFA quedó complacida.
A miles de kilómetros de territorio
mexicano, del otro lado del Atlántico,
los italianos comenzaban a preparar lo
suyo.