Recibió el cariñoso aplauso de la multitud de
hinchas de Alianza Lima que asistió a la
fiesta del Centenario. Antes de salir al campo
se sentía tan nervioso como aquel día que
debutó con casaquilla blanquiazul tras la
tragedia del 87.
Nos referimos al ex volante chileno, Francisco
Huerta, quien decidió quedarse en el Perú
para constituir una hermosa familia y
afincarse en el país que hace más de 13 años
le abrió las puertas tras el fatal accidente
aéreo que enlutó a la familia aliancista y a
la del fútbol peruano en general.
El talentoso ex centrocampista sostuvo una
interesante charla en el programa
www.futbolperuano.com que conduce
acertadamente César Chávez-Riva junto a su
panel de comentaristas y compartió con los
cibernautas algunas de sus experiencias y anécdotas
durante su paso por el cuadro victoriano.
Cuando ‘Pancho’ vino al Perú contaba con apenas
20 años y tenía un futuro promisorio en el
balompié chileno. Había sido promovido por
el técnico Arturo Salah al primer equipo de
Colo Colo y era de la promoción de conocidos
jugadores como Javier Margas y Juan Carreño.
Pero el destino hizo que la carrera de Francisco
Huerta tuviera un giro radical. Estuvo en la
lista de cuatro jugadores que Colo Colo iba a
ceder a Alianza en calidad de préstamo y tuvo
que empacar maletas junto al portero José
Letelier, al defensor Parco Quiroz y al
delantero René Pinto.
El 3 de enero de 1988 debutó con casaquilla
aliancista ante el Coronel Bolognesi de Tacna
en un estadio de ‘Matute’ colmado de
espectadores ávidos de apreciar al nuevo
Alianza que resurgía de las cenizas.
El aporte de Huerta fue fundamental en aquel equipo
aliancista que contaba con jugadores de la
calidad de Juan Reynoso, César Espino, Teófilo
Cubillas, Roberto Rojas, Juan Illescas, Wilmer
Valencia, entre otros.
Los
hinchas guardan un gran recuerdo de aquel
menudo jugador chileno que gracias a su buen fútbol
y especialmente a su don de gente se ganó de
inmediato el aprecio de la afición aliancista
y del país entero. Ese es Francisco Huerta:
un chileno que se enamoró del Perú.