¿Cómo
te sentiste el día del Centenario de Alianza
Lima?
Ese día volví a sentir el nerviosismo de aquel día
que debuté en Alianza. Me picaban los pies
cuando escuche la típica presentación de
Lalo Archimbaud, y al entrar a la cancha me
sentí muy contento y a gusto por el
recibimiento y el cariño de la gente. La
verdad, me sentí muy feliz de seguir viviendo
en esta tierra.
¿Sobre
todo muy aliancista?
Claro, desgraciadamente enfrentábamos a mi equipo
de toda la vida, Colo Colo. Gracias a todo el
afecto de la gente, uno se hace más partícipe
de las costumbres, de las comidas, de un sinnúmero
de cosas que me han hecho sentir muy bien, cómodo.
¿Cuál
fue tu reacción cuando te comunicaron que
ibas a reforzar a Alianza Lima, luego de la
tragedia?
Primero aparece el apoyo inmediato que le estaba
brindando Colo Colo a Alianza, y luego en el
periódico sale la lista de jugadores que podrían
llegar al Perú, en la cual yo aparecía en
segundo lugar. En realidad yo tenía muy pocas
posibilidades de venir, ya que habían otros
muchachos como Javier Margas, Juan Carreño,
que tenían otra trayectoria e incluso habían
jugado un mundial juvenil. En el caso de René,
José y Parko, ellos ya tenían algunos
partidos en primera división, y yo recién
había sido promocionado al primer equipo. De
la noche a la mañana, recuerdo que fue un día
viernes, Arturo Salah se acercó a mí y me
dijo si me encontraba bien para viajar a Lima,
yo le respondí afirmativamente y luego me
mandó a que arreglara mis cosas ya que el día
lunes tenía que viajar. Todo fue muy rápido
ya que inmediatamente – martes- empecé a
trabajar con Alianza. Ese mismo fin de semana
–3 de enero de 1988- debuté con la camiseta
blanquiazul, llevando el número del
‘Potrillo’ Escobar.
Nosotros vinimos a Alianza y no íbamos a cobrar un
centavo, yo apenas recibía cierta cantidad
como juvenil.
¿Sabías
quién era Luis Escobar?
No lo conocía, pero me pasó una cosa muy curiosa:
El día lunes durante el entrenamiento,
mientras realizábamos los trabajos de
estiramiento, se acercó una mujer morena y me
preguntó por qué había utilizado la
camiseta de su hijo (risas).
En ese momento me chupé porque era una mujer muy
alta, y le dije que me habían entregado la
camiseta sin saber lo que representaba. Luego
me dijo que había jugado muy bien, como un
negro más, y que me quede tranquilo.
¿Algún
recuerdo del primer Clásico ante la ‘U’?
El primer Clásico lo empatemos cero a cero en el
Estadio de Alianza, y ese fue el único
partido que jugamos todos los chilenos, luego
se lesionó Parko de la rodilla y no volvió a
jugar, y René empezó a tener continuidad.
¿Qué
impresión te causó jugar al lado de César
Cueto?
Primero tuve la oportunidad de estar al lado de Teófilo
Cubillas. Me causa mucha risa lo que nos
sucedió (a los chilenos) con César, recuerdo
que él entrenaba con nosotros, y
constantemente hablábamos de aquel chatito
que jugaba muy bien, que le quedaba grande el
buzo, todo despeinado, e incluso le anotó un
gran gol de tiro libre a José Letelier. Más
adelante nos comentaron que era el ‘Loro’
Cueto. Cuando se lo mencioné a César, se
‘mató’ de la risa.