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¿El
OCASO DEL VERSO?
Por:
Víctor
Zaferson
Uribe
afirmó, tras
la derrota en La Paz,
no ser el famoso mago
David Cooperfield como
para capear el temporal
en tan solo dos meses.
Muy cierta la idea que
esgrimió el ex
Diamante Negro en ese
momento. Sin embargo,
no son suficientes ni
dos meses ni dos años
para pretender salir
del hoyo en el que está
hundido el fútbol
peruano desde hace más
de quince años.
Los procesos a largo
plazo existen por algo
y los resultados positivos
de éstos saltan
a la vista. En nuestro
país, lamentablemente,
no todos lo entendemos
así y pensamos
que los triunfos se
dan de la noche a la
mañana y basados
en la improvisación.
Craso error.
Uribe
(en la foto), pues,
tomó un fierro
caliente y se le quemó
por accidente en pleno
proceso. Cuando la eliminación
de Japón y Corea
2002 se veía
venir, emergieron las
matemáticas para
convertirse en el principal
y más importante
aliado del representativo
patrio. Pero el estratega
nacional no sólo
se aferró a la
calculadora y a los
números al igual
que todos lo peruanos.
También la hizo
de cirujano, pero fracasó
en el quirófano.
Y de qué manera.
Porque cuando el paciente
-el combinado peruano-
ya agonizaba Uribe logró
resucitarlo ante Chile
(3-1) en Lima. Un empate
fuera de casa ante Brasil
le dio más oxígeno,
pero Ecuador, como siempre,
le complicó la
vida y lo devolvió
a cuidados intensivos.
Con la soga en el cuello,
Perú, tan gitano
como nunca, venció
al Colombia del recordado
"Pacho" en
Bogotá. Y cuando
la ilusión por
seguir de pie se resistía
a diluirse, Uruguay
nos dio una cachetada
(2-0) en nuestra casa.
Ese fue el tiro de gracia.
¿El entierro?
Fue nada menos que -paradojas
de la vida- en San Cristóbal,
no en el famoso cerro
limeño sino en
la ciudad venezolana,
donde el combinado local,
sin ser gran cosa, nos
dio una paliza de 3-0
que hasta ahora duele.
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Exprese
su opinión en los Forum de Perú.com
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