|
JULINHO

"Nacionalizarme
fue muy difícil. Me parecía feo
perder la nacionalidad brasileña, pero
lo hice por el tema del cupo de extranjeros, los
dirigentes de Cristal conversaron conmigo y intentaron
convencerme, pero yo les dije que sólo
aceptaba si Perú y Brasil aceptan la doble
nacionalidad y así fue".
Es
así como cuenta su decisión de nacionalizarse
Julio César de Andrade Moura, conocido
por todos como Julinho, jugador talentoso y sencillo,
quien lleva más de 10 años en el
Perú y pese al acento portugués
tan pronunciado que conserva y a no renunciar
nunca a su querida Brasil, quiere y sufre como
un peruano más y espera morir en estas
tierras, las mismas que le brindaron las mayores
oportunidades en su vida.
El
ídolo de Sporting Cristal, quien triunfó
en el 1994, 1995, 1996 con el tricampeonato nacional,
además de gozar de una final de Copa Libertadores
en 1997, no se cansa de agradecer al Perú
la oportunidad que le brindaron cuando llegó
para jugar por el Defensor Lima en 1991.
"Un
amigo, Lula, me dijo que había una propuesta
para fichar por el Defensor Lima, pero como no
conocía nada del Perú, no quería
venir. No tenía la mínima idea de
cómo era el fútbol peruano, pero
como la propuesta económica era muy buena,
recién allí me animé. Nunca
me imaginé que estaría tanto tiempo
aquí".
No
todo es color de rosa
Amar
a este país a veces no resulta tan fácil,
y mucho menos si sus problemas lo hacen ver como
uno de los más pobres en nuestro continente,
como fue la impresión que tuvo Julinho
cuando bajó del avión que lo traía
procedente de Brasil.
El
menudo volante llegó en 1991 en pleno apogeo
del terrorismo, cuando Sendero Luminoso causaba
pánico en nuestras calles y ningún
país extranjero se animaba a invertir en
el país. La visión de Julinho fue
bastante desoladora.
"Me
impactó, las calles de Lima no eran muy
bonitas, además, en la época en
que llegué el Perú vivía
épocas muy difíciles, estaba el
terrorismo, no había ingresado el mercado
extranjero, prácticamente parecía
un país destrozado por una guerra civil".
"Fue
muy duro, no estaba acostumbrado a esta realidad,
pero felizmente el tiempo fue pasando, las cosas
fueron mejorando y ahora la situación del
Perú es otra. Actualmente se puede vivir
tranquilamente", comenta el jugador, bastante
orgulloso de un pueblo al que vio luchar en los
peores momentos.
Brasil,
el primer amor
Dicen
que el primer amor nunca se olvida y parece ser
cierto. Salvador, pequeña población
de aproximadamente 4 millones de habitantes y
capital del estado brasileño de Bahía,
es el lugar que vio nacer al pequeño Julius,
quien aún guarda en su mente el recuerdo
de las playas brasileñas, de las canchas
de fútbol y de la música contagiosa
que gusta escuchar.
"Lo
que más extraño son las playas,
yo era una persona que después de entrenar
siempre iba a disfrutar del mar. Salvador es una
ciudad muy linda, bordeada de grandes playas y
mucha música, extraño estar con
ropa de baño y bailar. Obviamente echo
de menos a los amigos y la familia".
Y
aunque el amor es grande y los recuerdos también,
Julinho no ve su vida fuera de estas tierras,
donde ya tiene un porvenir y cierta estabilidad.
No
hace muchos años que el delantero lanzó
una exitosa cadena de perfumería llamada
'O Boticario', la cual parece ir viento en popa,
pues le ha dado oportunidad de acumular cierto
capital para animarse a otro tipo negocio, que
todavía prefiere mantenerlo en reserva
hasta que sea una realidad.
El
jugador peruano-brasileño, como le gusta
que lo llamen, piensa radicar definitivamente
en el Perú y lo único que podría
coleccionar de Brasil son sus CD de toadas que
contagian a todos sus compañeros de equipo
cuando lo escuchan rememorando a su gente y su
patria. "Es muy difícil que me vaya,
ya tengo una vida hecha, tengo una enamorada peruana
y toda mi vida está acá"
Lucas
No
creemos caer en un error si decimos que el gran
cariño de Julinho al Perú no sólo
radica en sus éxitos futbolísticos
(ser goleador histórico del Sporting Cristal
en Copa Libertadores no es nada desdeñable),
en el auge de su negocio o en el cariño
tan grande que la gente le prodiga, ese afecto
innato es en gran medida porque el Perú
le ha dado algo al que estará ligado por
el resto de su vida, su hijo Lucas.
El
pequeño de seis años de edad es
su mayor tesoro, nacido de su primer compromiso,
ahora está en Brasil con su madre Milene,
pero cada vez que llega acompaña a Julinho
a las prácticas en la Florida, donde comienza
a jugar con el balón, produciendo una lluvia
de aplausos del orgulloso padre.
"Lo
más importante que me ha dado el Perú
es mi hijo, porque Lucas es lo más importante
de mi vida. Me gustaría que mi pequeño
también se dedicará al fútbol,
pues este deporte me ha alejado de drogas, de
malas noches y me ha ayudado a ser muy profesional".

|