La
situación de los clubes de las tres
divisiones de fútbol, tanto en términos
económicos como de competitividad deportiva,
por decir lo menos es preocupante y decepcionante.
Centrándonos
sólo en los clubes de primera división
y tomando como referencia los últimos
cuarenta años de la Copa Libertadores,
los resultados deportivos de los clubes
peruanos han sido significativamente inferiores
al promedio regional, sólo por encima
de Bolivia y Venezuela. Los clubes peruanos
fueron finalistas dos veces (los colombianos
8) y semifinalistas 6 veces (los chilenos
19).
Ahora
bien, analizar la situación financiera
de los doce clubes que compiten en la primera
división peruana requeriría
toda una investigación y todo un
reportaje aparte. Por este motivo sólo
abarcaremos este tema de forma general.
En
base a la información financiera
obtenida por el estudio de APOYO, se estima
que el mercado del fútbol profesional
ascendió a alrededor de US $ 20 millones
para el periodo 2000-2001 habiéndose
registrado pérdidas por US $ 2.5
millones.
En
el Perú, de los seis clubes analizados
en dicho trabajo, todos registran pérdidas
y sólo cinco de ellos tienen ya una
deuda equivalente al 75% de los ingresos
totales del sistema.
La
deuda se ajusta finalmente vía los
sueldos de los jugadores, se incrementa
la misma y se transfieren las pérdidas
a los siguientes periodos, gastándose
por anticipado ingresos futuros.
Así
tenemos por ejemplo la deprimente realidad
de un club 'grande' como Universitario de
Deportes que adeuda varios meses de sueldo
a su plantel, comando técnico y personal
administrativo y que día a día
ve mermados sus logros deportivos como consecuencia
de la crisis financiera.
La
popular escuadra crema que campeonó
en el Torneo Apertura sin pagarle a sus
jugadores, quienes literalmente jugaron
por la camiseta, ahora se encuentra en los
últimos puestos de la tabla y lleva
más de nueve fechas sin conocer la
victoria.
El
otro 'grande' peruano, Alianza Lima, también
adeuda y se ajusta el cinturón hasta
el punto de reciclar
las entradas de partidos pasados para ahorrar
el costo de impresión de nuevos tickets.
El hueco de la caja, sin embargo, fue en
parte saneado por los premios obtenidos
en la Copa Sudamericana hasta los cuartos
de final donde quedaron eliminados por el
Nacional de Uruguay. El monto de los premios
sumados por participar, eliminar a Universitario
y luego al Barcelona de Guayaquil, asciende
a US $ 200 mil.
Un tercer caso ejemplar de la pobreza del
fútbol peruano es el Juan Aurich.
El denominado 'Ciclón del Norte'
sopla menos que una brisa y se encuentra
más que comprometido con el descenso,
en el último puesto de la clasificación
lo suyo con la baja es un matrimonio consumado.
Los resultados del equipo chiclayano no
sorprenden cuando se sabe que sus jugadores,
en lugar de recibir una alimentación
balanceada especial para deportistas, comen
menús de S/. 3.50.
Un
equipo es la excepción. Financiado
por la empresa Backus, gigante que monopoliza
el mercado cervecero peruano, Sporting Cristal
no tiene problemas económicos y ello
se refleja en los resultados deportivos.
En este Torneo Clausura son líderes
indiscutibles y permanecen invictos hasta
la fecha, su ventaja a seis jornadas del
final es de 11 puntos sobre el segundo,
brecha que los hace inalcanzables y prematuros
campeones.
En
el caso de los clubes grandes el desbalance
de cuentas se da en parte debido a la excesiva
dependencia de los ingresos por derechos
de televisión, la misma que, como
ya hemos explicado previamente, ha reducido
su participación en este mercado.
Los
clubes pequeños en cambio dependen
de la taquilla que representa el 38 % de
los ingresos ante la ausencia de contratos
con la televisión y/o patrocinadores,
a la vez que destinan el 80% de su presupuesto
a los jugadores. En los clubes grandes los
ingresos por taquilla representan menos
del 10% y tienen mayores gastos administrativos
debido a que sus organizaciones son más
estructuradas.
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