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Diego
Maradona: Un día
en la vida
Por:
Fernando
Vega.
Foto: Reuters.
Maradona
en la tierra de nadie
y en el reino de la
infancia
Cuando
le preguntaron al bosnio
Emir Kusturica qué
pretendía al
filmar un documental
sobre Diego Maradona,
rápidamente dejó
en claro que buscaba
"encontrar la verdadera
personalidad del astro"
en una tarea que calificó
de complicada. Pues
bien, esa "personalidad"
que añora encontrar
el director de "Underground"
tendrá como escenarios
los potreros y los estadios
de fútbol, aquellos
lugares donde se forjó
y explotó el
ídolo argentino
y que es el ámbito
en donde el cineasta
siente que debe ser
recordado el "10".
Kusturica
es un gran admirador
de Maradona, y como
todo fan buscará
prolongar la imagen
de idolatría
y minimizar el descenso
a los infiernos con
la que el "Pelusa"
de la pobre Villa Fiorito
convivió desde
que la droga lo atrapó,
consumió y, por
poco, aniquiló.
"Yo creo que lo
que más me importa
filmar es la vida real
de Maradona, que es
en un estadio de fútbol,
que es su escenario
como artista, y sé
que los problemas aparecen
cuando se analiza su
vida privada".
De esto se desprende
que podremos apreciar
al artista en su campo,
no tocando la parte
de su vida que se dejó
doblegar.
Desde
que en 1991 fuera arrestado
por consumo de cocaína
-aún se recuerdan
las imágenes
del un Maradona tristemente
risueño, con
la mirada perdida en
alguna otra galaxia,
lamentando la suerte
de ser famoso- la figura
mediática del
Diego creció
a dimensiones impensadas,
pero las sombras parecían
empañar una carrera
llena de fantasía.
Kusturica llega con
el objetivo de presentar
la imagen idealizada
de un hombre que supo
estremecer a toda la
sociedad futbolística
con la magia de aquélla
zurda excepcional.
"Maradona es más
que un jugador de fútbol,
es casi un artista y
es muy difícil
encontrar personas con
esas cualidades. Él,
para mí, es un
gran héroe y
se le puede destacar
desde otros ángulos
y no lo que la prensa
ha publicado de él
últimamente.
Conozco gente a la que
le gusta el fútbol
y me comentó
que son muchos los que
usan drogas. Con eso
no quiero ser indulgente
con el tema y no estoy
a favor de la drogas,
pero a Maradona lo considero
un artista del fútbol",
se ha cansado de repetir
el director de "Tiempo
de Gitanos".
El
documental que tanto
ha emocionado a su director,
tendrá como escenarios
tres momentos de la
vida de Maradona: Los
potreros de Villa Fiorito
donde el astro comenzó
a darle a la pelota
en las canchas peladas
y los arcos carcomidos,
allí donde declaró
que su máximo
sueño era ser
campeón de mundo
con la selección
de su país. El
segundo escenario será
el momento de su consagración
en los campos de juego,
desde Argentinos Juniors,
pasando por Boca en
La Bombonera, Nápoles
en Italia donde es considerado
un Dios terreno. Apreciaremos
las recreaciones de
sus jugadas en el Mundial
Juvenil de Japón
en 1979, su ascenso
a los cielos en el Mundial
de México 1986
-los hinchas empiezan
a filmar su propia película-
entrevistas con familiares
y amigos. Como colofón
Kusturica piensa trasladarse
a Cuba y rodar allí
el momento del renacer
del "10" que
encontró la paz
espiritual y física
que sus incondicionales
tanto añoraban.
"Será una
forma de mirar un futuro
para Maradona allá",
piensa.
Todo
comenzó la noche
del pasado domingo 3
de abril en la mítica
cancha de Boca Juniors
-el equipo de los amores
del "Pelusa"-
en la fiesta por los
cien años de
existencia del cuadro
azul y oro. Diego Maradona
fue el invitado estelar
a la ceremonia y apareció
portando una antorcha
ante la ovación
general de los más
de 50 mil espectadores.
Kusturica aprovechó
su estadía en
Buenos Aires para empezar
el rodaje del documental
aún cuando tenía
pensado iniciar todo
desde una perspectiva
distinta del núcleo
familiar del astro.
El barrio de La Boca
en la capital argentina,
las calles de Barcelona,
Nápoles y Cuba
-Fidel Castro incluído-
serán los testigos
del paso de las cámaras
de Kusturica descifrando
la vida de fantasía
de Diego Maradona.
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