Diego Maradona: Un día en la vida
Por: Fernando Vega.


Foto: Reuters.

El nuevo DT del "10"

Ni César Luis Menotti ni Carlos Salvador Bilardo, dos entrenadores con los que Maradona se consagró campeón mundial -el primero en el Mundial Juvenil de Japón en 1979 y el segundo en la gesta mayor: México 86-, volverán a saber lo que es dirigir al astro argentino. Esta vez el "DT" del "Pelusa" es uno nacido en Bosnia-Herzegovina (en la extinta Yugoslavia) el 24 de noviembre de 1954 y responde al nombre de Emir Kusturica, uno de aquéllos artistas cuyo sentido del arte trasciende un solo campo. Cineasta de profesión, actor desternillante, músico brillante con su cautivante banda "The No Smoking Orchestra"; Kusturica ha filmado películas en donde prima la fuerza de sus imágenes, llenas de fantasía y magia. Por ello no causó sorpresa que haya visto en Maradona uno de sus personajes hechos realidad con tantos excesos como sus películas rodadas.

He aquí un elemento importante, ya que las personas que no comparten tanta carga de emociones y sentidos pueden experimentar el más severo rechazo. Kusturica fue un aficionado que se sintió plenamente identificado con la sobresaltada vida de un jugador que provoca amores y odios, sin lugar para matices.

"Ya es tiempo de que acabe con algunos prejuicios. Maradona es un jugador bendecido, y sólo se le vincula con escándalos. Me gusta ese genio, en su espontaneidad e imprevisibilidad me veo reflejado. Quiero hacerle un monumento al mago de la pelota que convirtió el fútbol en arte", revela Kusturica, hincha incondicional del fútbol y del Diego.

En palabras del propio director, espera redescubrir la imagen del astro en su propia esencia, es decir, pateando una pelota tanto en un potrero como en un estadio lleno de devotos. "Se trata de una película cuya concepción será complicada. Mi intención es encontrar y mostrar en el transcurso de los cinco próximos meses la verdadera personalidad de Maradona que merece que se haga un buen retrato de su vida, y toda aquella parte de su vida que ha sido reducida por los medios no es importante para mí. Es un gran jugador de fútbol y merece que se le haga un retrato y un documental de su vida, que es tremendamente importante", precisó.

Graduado en la Academia de Cine de Famu de Praga, Kusturica sorprendió rápidamente a la crítica con su peculiar visión del cine que, si lo remitimos a la literatura, podría ser catalogada como de "realismo mágico". En nuestro país hemos podido observar algunas de las cintas del bosnio que tiene en su haber importantes logros como un par de Palmas de Oro -máximo galardón otorgado en el Festival de Cine de Cannes-, un León de Oro en el Festival de Cine de Venecia, entre otros premios, con películas tan impactantes como "Papá se fue de viaje de negocios" (1985), "Tiempo de Gitanos" (1989) y "Underground" (1995).

En su película "Gato negro, gato blanco" (1998) uno de los personajes, tras un momento de guerra y desolación, pronuncia la primera palabra de alegría que le salió del alma cuando todo acabó: "Maradona". Será una experiencia innovadora en la carrera fílmica de Kusturica quien ansía encontrar lugares alternativos a la vida del ídolo gaucho y asegura que para hacerlo se disfrazará del propio "Pelusa" para "driblear" los espacios más complicados. "A mí me dicen el Maradona del cine", reveló.

Sin mayores sobresaltos para llevar a la pantalla grande una historia real, el natural de Bosnia-Herzegovina espera salir bien librado porque siente será como filmar una película anterior. "Es que es algo que hago siempre igual. En toda mi vida he hecho un filme donde me gusta destacar las partes humanas de la gente y después el resto". Y es que el cine de Kusturica es un cine de milagros, por más que las situaciones sucedan en medio de tempestades a él no le interesa mostrar las partes oscuras y es precisamente lo que quiere hacer de la vida de Maradona.

"Hay ideas más interesantes que mostrar las atrocidades. La TV muestra atrocidades. No saben qué hacer si no hay atrocidades, muerte. Mi cine propone dar miradas estéticas a la problemática humana. Mi deseo es crear milagros donde no existen. La vida de la gente es muy aburrida, los jóvenes van a las discos y se llenan de éxtasis para darle un elemento de juego a sus vidas. Las sociedades se han vuelto cada vez más escépticas y en mi cine me gusta poner milagros que hagan que la vida sea un poco mejor", explicó el bosnio a propósito de su más reciente filme "La vida es un milagro".

La realización de la película no necesitó de mayores tratos entre el director y el jugador, ya que hubo una química impresionante entre ambos desde que se reunieron por primera vez y donde quedó definido todo en el último Festival de Cine de Cannes.

"Maradona sufre, es algo frívolo decirlo, pero considero que su sufrimiento no es sólo la cocaína, sino esa fama que atravesó su gloria. Es duro llegar al éxtasis a los veintiséis años, y luego mandarse a guardar en un cofre. Su vida es el fútbol, pero ya no como jugador", había escrito Tomás Abraham cuando parecía que todo había acabado para Diego. Menos mal que renació y que llegará Kusturica para confirmárnoslo.

 

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