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Alianza Lima, la verdad
Escribe César Hildebrandt Chávez y Enrique Flor
agenciaperu.com

INICIO DE LA CRISIS: PROBLEMAS CON EL TREN DE ATERRIZAJE

El avión continúo su vuelo a Lima. De acuerdo al documento “a esa hora, en el asiento central de la cabina venía sentado el señor Germán Lozano (pasajero) (…) La tripulación del avión naval accionó la palanca para bajar el tren de aterrizaje”.

A las 8:02 minutos de la noche, minutos antes de aterrizar en Lima, uno de los indicadores del panel advirtió que el tren de aterrizaje ubicado en la nariz del avión estaba inseguro, que era posible que no hubiera bajado. El copiloto Morales Dapueto informó a Torre de Control sobre esta indicación.

En ese momento, empezaron los problemas dentro de la cabina del Fokker. En el informe se puede leer:

"El copiloto comunica a la torre de control que tiene una indicación de tren de nariz inseguro y que sus intenciones son efectuar un pasaje sobre la pista de aterrizaje a 500 pies de altitud para que desde tierra le observen la posición del tren de aterrizaje. El piloto indica al señor Germán Lozano que se retire del asiento central de la cabina".

El Fokker que transportaba a los potrillos del Alianza Lima y a sus técnicos, como todos los aviones, tenía 3 trenes de aterrizaje: dos en la parte posterior y uno en la nariz del avión.

El copiloto Morales pidió a la torre de control del aeropuerto comprobar visualmente si estaba el tren en posición correcta. En ese momento, el piloto decidió sobrevolar el aeropuerto para que el personal en tierra observe, a simple vista, si el tren de aterrizaje había bajado correctamente.

La torre de control Corpac alertó al control de superficie para que enviara a la motobomba de rescate a una zona aledaña a la pista de aterrizaje, para que el personal de rescate observara la posición del tren de aterrizaje e informara a Torre de Control las novedades luego del pasaje del avión.

(…)
El piloto ordena a la aeromoza que comunique por el intercomunicador a los pasajeros el problema del tren de aterrizaje y las intenciones de sobrevolar la pista. Luego, el piloto le ordena al copiloto que lea la lista para esta situación anormal, que de acuerdo al manual de procedimientos corresponde a la lista de verificación de tren de nariz inseguro.

La ‘lista de verificación de tren de nariz inseguro’ es un procedimiento de aviación que permite solucionar y resolver una falla en el tren de aterrizaje de la nariz de avión. Ese procedimiento se encuentra en el manual de aviación, el cual, por una cuestión de rigor, siempre está en la cabina de las aeronaves, pero que cualquier piloto experimentado conoce de memoria.

Diversos pilotos consultados por agenciaperu.com pueden repetir de memoria este procedimiento con puntos y comas. A ellos les resulta sorprendente que, en pleno vuelo, un piloto le ordene a su copiloto que lea y consulte el manual de procedimientos para situaciones de emergencia. Sin embargo, aquella fatídica noche, eso fue lo que ocurrió.

El copiloto cogió el manual y empezó a leer. Pero los manuales de esa época estaban escritos sólo en inglés y el conocimiento que tenía el copiloto de este idioma era muy limitado.

MANIOBRA TRÁGICA

Cuando la nave se disponía a sobrevolar el aeropuerto, el piloto decidió emprender una maniobra para intentar solucionar el problema. El informe de investigación así lo señala:

En su acercamiento a la pista 15, el piloto efectuó por dos veces consecutivas el cambio de actitud de nariz arriba abajo, con la finalidad de que por fuerza de gravedad, se asegurara el tren de nariz y se corrigiera el desperfecto.

Esta maniobra, según pilotos consultados, consiste que, en pleno vuelo, el piloto levanta la nariz del avión y la baja intempestivamente para que el tren de aterrizaje de la parte delantera baje, o mejor dicho caiga, por la fuerza de la gravedad.

Un piloto experimentado en vuelos comerciales no utiliza esta maniobra brusca, porque despierta el temor entre los pasajeros. Aquella noche, el piloto hizo esta maniobra, los íntimos supieron entonces que sus vidas estaban en peligro. El problema del tren de nariz no se solucionó. Peor aún, creo desconcierto entre los pasajeros:

Este movimiento no usual de la aeronave generó desconcierto ante lo cual algunos pasajeros se pararon de sus asientos dirigiéndose hacia la cabina de pilotos para indagar sobre lo que acontecía.

A las 8:06 minutos de la noche, el avión sobrevoló el aeropuerto Jorge Chávez. La indicación de que el tren de aterrizaje no había bajado del todo aún permanecía en el panel de control. Del informe se desprende esta comunicación:

- El personal de la motobomba de rescate informa haber observado los tres trenes de aterriza abajo. La torre de control comunica esto al avión naval.
- El copiloto del avión naval interroga a la torre de control: “¿Los tres?”
- La torre de control de CORPAC reconfirma: “Los tres”.
- La torre de control pregunta al avión si hará otro pasaje sobrevolando el aeropuerto. El copiloto responde: “Afirmativo”.
- El jefe de servicio de la fuerza aérea de aviación activa el plan de emergencia aérea.
- En ese momento, el piloto aumenta la potencia para ascender a 1500 pies, gira por la derecha y se prepara para efectuar posteriormente el segundo pasaje de verificación del tren de aterrizaje.

En la cabina, le tablero indicaba todavía que el tren de nariz estaba inseguro, que no había bajado del todo, a pesar de que desde el aeropuerto el personal había visto ya los tres trenes de aterrizaje abajo.

La torre de control le había advertido al piloto que los tres trenes habían descendido, pero el piloto tomó la decisión de volver a ejecutar la maniobra de bajar la nariz del avión bruscamente, de arriba hacia abajo, “contribuyendo así a que entre los pasajeros aumentara el ambiente de desconcierto y tensión.”

El pánico se desató. En ese momento varios de los pasajeros se pararon de sus asientos y se dirigieron hacia “la zona aledaña a la puerta delantera de ingreso a la aeronave”.

Al escuchar los gritos, el piloto se puso nervioso y se paró de su asiento sin tomar en cuenta el riesgo que corría su aterrizaje. Volteó hacia el copiloto y le dijo: “Toma los controles y mantente a 1000 pies de altura.”

El piloto dejó el mando del avión en el momento en el que debía bajar la velocidad de la nave y activar los frenos aeronáuticos de las alas del Fokker, conocidos como flaps.

El copiloto no tenía experiencia. Así es que no lo hizo. La aeronave iba más rápido de lo normal y en descenso.

El piloto voltea hacia el mecánico de vuelo y le ordena: ¡Que los pasajeros y tripulantes que están parados regresen a sus asientos y que se amarren!

Desde la Torre de Control intentaban avisarle al piloto que los tres trenes de aterrizaje habían bajado. Pero sólo recibieron una respuesta automática del copiloto: “Espere, al momento efectuando procedimiento de emergencia”.

Cuando el piloto Edilberto Villar regresó a la cabina no retomó el mando del avión, solo le dijo al copiloto “verifica tu equipo de comunicaciones”. Villar quería hablar con la Torre de Control y pedirle una solución para el problema del tren de aterrizaje. La Torre ya les había avisado que los tres trenes habían bajado, pero el nerviosismo que se había apoderado del piloto no le permitía activar el equipo de comunicación.

El piloto había entrado en pánico. No escuchó que desde la Torre de Control lo llamaban para avisarle que los tres trenes de aterrizaje habían bajado. No respondió a los llamados de la Torre.

Un informe de la compañía Fokker que lo había evaluado un año atrás, había determinado que el piloto Edilberto Villar “bajo condiciones de stress tiende a desorientarse.”

DESCUIDAN LOS ALTÍMETROS

El copiloto seguía conduciendo el avión. Eran las 8:08 minutos de la noche. El piloto sentado a su lado, tomó el manual de procedimientos y empezó a leerlo como para descifrar qué podía hacer en esa situación. La inexperiencia de ambos fue decisiva en ese momento.

Mientras el piloto repasaba las instrucciones, los pasajeros seguían parados, reclamando alterados. Villar le ordenó nuevamente al mecánico que se ocupara de ellos. Luego, retomó la lectura del manual de operaciones. Esto ocurría en momentos que el copiloto empezaba a sobrevolar el mar de Ventanilla a una velocidad de 155 nudos, en trayectoria descendente.

En esos instantes, el copiloto no sólo estaba al mando del avión, sino que debía sostener todas las comunicaciones radiales con la Torre de Control que le insistía en que los tres trenes de aterrizaje habían bajado. Según el resultado de la investigación de la Aviación Naval: “este hecho incrementó la carga de trabajo en la cabina del copiloto.”

- La torre de control interroga: “¿Está virando a final ahora?”
- El copiloto responde: “¿Algo para el halcón?”
- La torre de control vuelve a preguntar: “Preguntaba si estaba virando a final, continúe su acercamiento, llame final para pasaje.”
- El copiloto responde: “Recibido señor, voy a efectuar pasaje.”

Mientras el copiloto hablaba con la Torre de Control, el piloto seguía descifrando el manual del Fokker. Edilberto Villar dominaba en un 40% el inglés técnico en el que estaba redactado. Quería saber cómo bajar el tren de aterrizaje completamente. Adicionalmente, trataba de poner orden entre los pasajeros parados. En el informe se indica que “estas múltiples tareas disminuyeron su capacidad de atención de los altímetros”.

Ciertamente, a medida que pasaba cada segundo los altímetros marcaban menos pies de altura.

 

 

 

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