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Soriano,
"Caballero del Deporte"
Allá
por 1947, José Soriano, un arquero chiclayano
que había prestigiado nuestro fútbol en
Argentina, retornaba al Perú luego de haber
cumplido una descollante campaña en los pórticos
de Banfield y River Plate. En estos equipos
sabresalió por su buena ubicación, valentía
y reflejos para interceptar los peligrosos
remates de los delanteros adversarios.
Soriano
se hizo conocido jugando por la selección
peruana en el Sudamericano de Montevideo
(1942). Anteriormente los directivos del Sucre
lo habían llevado como refuerzo en una gira
por México y Centroamérica.
Posteriormente,
actuaciones esporádicas en la valla de los
‘Diablos Rojos de Chiclín’ le bastaron
para llegar al representativo nacional. Una
performance estupenda ante la selección
argentina fue suficiente para provocar el
interés de Banfield, un club ‘chico’ que
siempre se agrandaba ante los ‘grandes’
como River Plate, Racing, San Lorenzo, Boca
Juniors e Independiente de Avellaneda.
En
el Taladro del Sur actuó dos temporadas y
entonces los directivos de River Plate
lograron fichar al arquero pagando a Banfield
una suma extraordinaria, además de la
transferencia de los jugadores Vaschetto,
Facheti y el arquero uruguayo Besusso.
En
el equipo riverplatense actuaban Pedernera,
Moreno, Labruna, Lostau, "Pipo"
Rossi, Iacono, D'Stefano, Ramos, "El
Zurdo" Rodríguez, Vaghi. A pesar de las
grandes figuras que actuaban en el equipo
argentino, nuestro compatriota impuso su
jerarquía.
Gracias
a su personalidad, Soriano se ganó la capitanía
de los "Millonarios", se convirtió
en ídolo de la hinchada y se dio el lujo de
jugar fuera de su valla. Su estampa deportiva
le otorgó prestigio a ‘La Máquina’
logrando actuaciones excelentes frente a
delanteros cotizados como Pontoni, Langora,
Bravo, Erico Laferrara, ‘Tucho’ Méndez,
Boyé, Sarlanga.
La
crítica argentina lo identificó como ‘El
Caballero del Deporte’, una distinción que
ganó gracias a su conducta dentro y fuera del
campo. El respeto al adversario y la hidalguía
para defender los derechos de los futbolistas
en desgracia fueron dos de sus mayores
virtudes.
Sobre
el particular, cabe señalar que Soriano fue
uno de los principales gestores de la
Agremiación de Futbolistas Argentinos.
Abandonó
el deporte activo para dedicarse a los
negocios, desechando propuestas de clubes
colombianos en la época del ‘Dorado’.
Tajantemente
rechazó propuestas ventajosas del
Millonarios, América de Cali y el Cúcuta.
Sin dudas, será recordado como uno de los
futbolistas más ejemplares que ha tenido el
Perú.
Fotos:
Revista Don Balón Perú |