¿Con
qué gente parabas allá?
Me fui con algunas direcciones y, parece mentira, hubo una magia especial para
encontrarlas. eso me paso por ejemplo con Ana Cristina Vigil, que justo el día que llegue
se había mudado. Por esas extrañas coincidencias, me la encontré más tarde en un
café, rodeada de sus últimos trastos de mudanza. Vino un taxi a recogerla y me dijo
¡sube! Así que me fui con ella. Para que me ayudó bastante. en realidad la magia salió
desde que salí de Perú.La
magia comienza cuando te la juegas.
Sí, pues, o saltas o te pudres.
Bueno, son los riesgos que asumes para
encontrar la libertad del creador , sin embargo, todo artista necesita de técnicas.
Mi técnica ha sido aprender, de las personas que he conocido en mi vida, lo más grande
en lo mínimo que puedan demostrar. Conocí a un viejito en Bellas Artes y estuve lo
suficiente en su clase , para aprender como soportar todo tipo de materias , el óleo, las
emulsiones. Pero lo más valioso ha sido aprender a vivir sin miedo.

¿Cuales son tus primeras expresiones
artísticas?
La primera fue romper todo lo que había hecho. Eran unos dibujos que según Cristian
Gálvez no debía vendérselos a nadie por que eran fabulosos.
O sea , rompiste con la última correa de tu
mochila limeña.
Si y decidí no hacer nada, salvo lo necesario para mantenerme. Derrepente reparar una
puerta, pintar una casa. Y luego, mirarlo todo, pintar cuadros y cambiar de domicilio.
¿Por que? ¿Te acosaban?
No, pero no quería estar fijo en ningún sitio.
Eso sí, nunca he lavado platos. Me propuse nunca hacerlo, ni eso, ni trabajar en un
restaurante, ni nada que fuera parroquiano. y cuando lo de los collares se puso demasiado
grande, lo dejé, no quería hacer fábrica ni volverme empresario. |
¿Cuánto tiempo
haz tardado en hacer este gigantesco mural?
Cinco meses.Un poco rápido.
Bueno, estaba calculado para que fuera hecho en un mes.
(Silencio)
Debe ser difícil entrevistarme, no me gusta que me pregunten qué es lo que hecho, donde
he estudiado y todas esas cosas.

La verdad es que a mí me gustan los
diálogos. Y lo que me estoy preguntando ahora es cómo haz hecho para lograr ese
equilibrio entre una obra de tan grandes dimensiones y la extraordinaria sobriedad
de tu propuesta. Por que es muy sutil la diferencia que existe entre una obra de arte y
una pacharacada.
Bueno, yo no converso con nadie sobre pintura, aunque sí considero que tengo un criterio
para saber que es fácil de hacer o que es fácil de que guste.
Ese es uno de tus objetivos, que la obra
guste.
No, no, justamente todo lo contrario. Considero que lo que yo hago es, o bien para dar
alegría o bien crear algo que te proponga una realidad cruda frente a la vida. Una cosa
así.
Eso es lo que se observa en el mural. Las
grandes piedras de estructura irregular, contrastando con ese rojo del cielo consiguen que
estalle el quiebre. Me imagino que debe ser difícil trabajar así, optar por la belleza
lineal y cruda teniendo la posibilidad de lograr propuestas mucho más complejas. ¿Cómo
hace la gente para verlo?
Hoy sábado el edificio estará abierto al
público y estoy haciendo coordinaciones con Graña y Montero para que todos los sábados,
en un horario especial, se permita el ingreso de visitantes.
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