Litomural
Huancas del
Sol y Luna
Altura: 7 metros
Longitud: 21 metrosRafael García Miró, pintor de planos francos, abiertos, geómetra del color y
las arenas del desierto, salta ahora sobre el ande para traernos hermosos mármoles de
Huánuco, tierra de los Yarovilcas, andinos primigenios. En las canteras las llaman
piedras del sol y luna en manifiesta remembranza de su origen estelar.
| Piedras, negras,
verdes, grises con iridiscencias amarillas, sombrías a veces, luminosas siempre,
germinales abuelos de las plantas y las aves... ¿qué sueño ancestral habrá tenido el
pintor para traer estas piedras y sembrarlas en escala mítica frente al cielo en llamas,
en un entorno de cristales y estructuras metálicas, generando un orden nuevo? ¿ de qué
profundidades del inconsciente colectivo surgen estos "meteoritos", hijos de la
tierra y de los Apus andinos? Piedras sin grabar, sin duda, a las que de inmediato
queremos imponer imágenes de formas conocidas - árboles, aquí y allá el perfil de un
rostro - para escapar así de su sola y desnuda presencia. El Perú está marcado por antiguos monolitos sin grabar, aveces
delimitando un territorio o señalando y recordando un hecho sagrado. |
Los hay
imponentes como el Kenko en las afueras del Cuzco. En Sechín encontramos seis piedras sin
grabar en una secuencia orientada hacia la esquina que alude al cielo. En el interior del
mismo templo un monolito en bruto simboliza la esencia de la semilla, su código latente.
En Túcume, en el templo de la piedra Sagrada, ésta se yergue solitaria en el centro. En
Kuntur-huasi casa del cóndor encontramos otra desnuda, esbelta, casi aérea. En todo
nuestro territorio existen todos estos mudos testimonios de nuestra antigua vocación
primordial. Ha escuchado bien el pintor. Nos ha traído una "escala de Jacob" para hacernos sentir la relación
entre nuestro mundo cotidiano y nuestra naturaleza más profunda, esencial, ayudándonos a
recordar nuestro origen. |
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Fernando Llosa
Porras |
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