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Las compras
Como es de esperarse, los precios en los días previos a Navidad suben en gran medida, así que es mejor prevenir y hacer las compras con anticipación. Se pueden adelantar las compras de los productos imperecederos, tales como envasados y conservas, y también la de los productos que pueden mantenerse congelados tales como las carnes.

Se suele gastar mucho por estas fechas, así que es mejor tener cabeza para comprar. Los productos caros no garantizan siempre el mejor menú. Si tu presupuesto es ajustado, aprovecha estas fechas para sorprender a tus invitados con platos innovadores y elaborados, realizados con productos muchos más asequibles: tu bolsillo lo agradecerá.

Piense en un menú ligero
La Navidad siempre supone comida en exceso. Para disminuir el aporte calórico del menú y hacer digestiones fáciles se recomienda comer alimentos ligeros al principio de la cena o de la comida, no tomar muchas salsas y evitar las grasas en los entrantes. Las ensaladas son siempre una opción sana y equilibrada.
La carne siempre se debe acompañar de ensalada o de verduras hervidas que faciliten su digestión.


Cada plato a su tiempo
Para servir la comida la fuente debe pasarse por el lado izquierdo del comensal, presentándola en primer término a la persona de más edad.

Lo primero en servirse son los platos fríos, luego los de pescado, acompañados por los vinos blancos. Si hay sopa se sirve detrás de los platos fríos.

Luego se deben servir los platos de aves, verduras, y carnes, sirviéndose con los vinos tintos.

Por último el postre, cava, café y licores. El cava o champaña debe estar en una cubitera con abundante hielo.

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