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Diez
motivos para incluir ensaladas en el
menú
de cada día
·
Hidratan y refrescan
Más del 90% de la composición de las hortalizas,
base de las ensaladas es agua. Comer ensalada es una
forma sencilla y rápida de hidratar el cuerpo
en los días calurosos.
·
Dan vitalidad
Los vegetales son fuente excelente de vitaminas que
regulan múltiples procesos orgánicos,
como el buen funcionamiento del sistema nervioso.
·
Depuran el organismo
La acción depurativa, desintoxicante y diurética
de las ensaladas se debe al alto contenido de agua,
la riqueza en potasio, al bajo aporte de sodio de los
vegetales que las componen, así como a la presencia
de aceites esenciales que dilatan los vasos renales.
Así, comer ensaladas cada día contribuye
a eliminar el exceso de líquidos y resulta beneficioso
en caso de hipertensión, retención de
líquidos y oliguria (producción escasa
de orina).
·
Protegen la piel
Los rayos solares son los principales agresores para
la piel y una de las causas del envejecimiento y del
desarrollo de melanomas. A través de variadas
ensaladas aportamos los nutrientes básicos para
mantener la piel en perfecto estado. Las hortalizas
de llamativos colores (zanahoria, beterraga, pimientos,
tomate, col lombarda, lechuga
) aportan beta-caroteno
que se transforma en vitamina A, que renueva la piel
y las mucosas y vitamina C, que mejora la producción
de colágeno, una proteína que mantiene
la piel tersa y sin arrugas. Si se acompañan
de aguacate o frutos secos y se condimentan con aceite
de oliva virgen y germen de trigo, se enriquece la ensalada
en ácidos grasos insaturados, imprescindibles
para mantener una piel estructurada e hidratada, y de
vitamina E, que evita la aparición de manchas
de envejecimiento.
·
Regulan la función intestinal
Por la riqueza en fibra de los vegetales, una ensalada
resulta laxante, por lo que previenen o mejora el estreñimiento.
Además, la fibra contribuye a reducir el colesterol
en sangre y al buen control de la glucemia (niveles
de azúcar en sangre), beneficioso en caso de
hipercolesterolemia y diabetes.
·
Aportan pocas calorías
Muy adecuadas para todas las personas, y especialmente
para quienes siguen una dieta de adelgazamiento, eso
sí, sin abusar de los aliños. Además,
comenzar la comida con una ensalada, sacia y reduce
el apetito, lo que interesa en estas circunstancias.
·
Cuidan el corazón
La abundancia en antioxidantes (carotenoides -beta-caroteno,
ácido alfa-lipoico, licopeno-, vitamina C, vitamina
E, flavonoides, selenio
) en los vegetales convierte
a las ensaladas en platos aliados del corazón.
Los antioxidantes bloquean la acción dañina
de los radicales libres, sustancias implicadas en el
desarrollo de enfermedades cardiovasculares, degenerativas
y cáncer.
·
Mejoran la digestión
El ligero amargor de hortalizas como la escarola, el
apio, la hierba de los canónigos, la achicoria,
la alcachofa, la endibia o el rábano estimula
el funcionamiento de la vesícula biliar y del
hígado. Además, los germinados (soja,
alfalfa, berro, rábano) y fermentados (chucrut)
enriquecen la dieta en enzimas, y todo ello es esencial
en la digestión de los alimentos. Por tanto,
incluir estas hortalizas en la ensalada, resulta aperitivo
y tonificador, y se aconsejan en particular a quienes
padecen dispepsia, hígado perezoso y trastornos
de la vesícula biliar.
·
Previenen la anemia
La falta de hierro o de ácido fólico se
relaciona con distintos tipos de anemia. Las verduras
de hoja verde -acelga, espinaca, grelos, berros o escarola-
son especialmente ricas en clorofila (con demostrados
efectos antianémicos), folatos y hierro, por
lo que interesa incluirlas en ensaladas en caso de anemia.
Para aprovechar mejor el hierro vegetal (hierro no hemo)
se aconseja acompañar el menú con alimentos
ricos en vitamina C, como cítricos, kiwi, frutas
tropicales, tomate, pimiento, etc. Además, por
su contenido en folatos, las ensaladas son imprescindibles
en la dieta de la mujer embarazada para prevenir graves
trastornos en el bebé.
·
Son sabrosas y nutritivas
Hojas de lechugas diversas, escarola, endibias, espinacas,
hierba de los canónigos, cebolla, pepino, ajo,
zanahoria, remolacha, tomate, espárragos, apio,
pimientos, germinados... Cuanta más variedad
de hortalizas y verduras incluya la ensalada mayor es
la riqueza nutritiva y esto se traduce en mayor vitalidad
y energía. Como complemento del aliño,
la levadura de cerveza, las semillas de sésamo,
el germen de trigo u otros productos dietéticos,
además de enriquecer en vitaminas y minerales
los platos, proporcionan agradables sabores. |