La vida de
Alberto Andrade Carmona parece trazada con una regla, que siempre lo proyecta para ir
directamente al éxito. Pero, ojo, nada le ha resultado fácil. No es hombre de fortuna
heredada, por tanto nunca ha contado con esas influencias tan típicas en un país de
argollas. Su cuna es de clase media, transforma en sencillo lo complicado, exhibe un
talento natural para convencer, derrama simpatía y tiene arraigo entre ricos y pobres,
algo escaso en el Perú de estos tiempos, de contrastes extremos.Nació
el 24 de diciembre de 1943 en los Barrios Altos, en una antigua casa que fue de su abuela,
doña María Antonieta de Carmona. El padre de Alberto se llamó como él, don Alberto
Andrade Blanco, quien hizo carrera en el Ejército en labores administrativas. Gracias a
este trabajo de su padre el actual alcalde de Lima y candidato a la Presidencia de la
República conoció el país de punta a punta, como que hizo la educación primaria entre
Tumbes, Lima y Cusco.
De aquí para allá.
Las primeras letras las dibujó en el colegio Santa Rosa, en la capital
imperial, donde pasó sus primeros años aunque sin conocer Macchupichu, ilusión que
recién cumpliría en plena adolescencia. Del Cusco la familia pasó a Lima y al pequeño
Alberto lo matricularon en el San Andrés y después en La Recoleta. Gajes del oficio de
ser hijo de militar en el Perú.
Año y medio después de estar en Lima el Ejército destacó a papá a
Tumbes, y el pequeño Alberto fue a parar a una escuelita fiscal. En Tumbes se le harían
familiares las imágenes de los soldados fronterizos, siempre chapaleando entre las aguas
siempre tibias de los manglares. Qué decir de las encantadoras playas, donde el pequeño
aprendió a nadar bajo el ojo atento de sus padres.
Un par de años después la familia otra vez en Lima, y Alberto es
matriculado de nuevo en La Recoleta. Allí culmina la primaria. Para comenzar la media lo
inscriben en el Guadalupe, un colegio por el que Andrade tiene especiales afectos, aunque
nuevamente debió cambiar aulas, esta vez por decisión familiar lo llevan al Antonio
Raimondi donde finaliza sus estudios escolares.
Matrimonio y trabajo
A los dieciocho años postula a San Marcos e ingresa con buenos
calificativos. Sus miras están puestas en el derecho y combina el conocimiento de las
leyes con el trabajo. Quién lo diría, entra a trabajar al municipio de Lima, sin
imaginar siquiera que con el paso de los años la política lo llevaría a ser el alcalde
de la ciudad.
Por esos años conoce a Anita Botteri Herrera, quien estudiaba educación
pero en la universidad de enfrente, es decir en La Católica. Un año de noviazgo y a los
diecinueve se casa en la capilla del Hospital Militar, algo que se explica porque Anita
también era hija de un oficial del Ejército. Era el 30 de mayo de 1963.
Derecho y negocios
A los veinticinco años Andrade se gradúa de abogado, después de haberse
ganado la vida como vendedor de seguros, actividad en la que tuvo logros apreciables.
Pocos años después y con los ahorros de sus trabajos, el abogado funda la empresa Alda
dedicada a confeccionar artículos en cuero. Delicadas carteras de mujer, funcionales
billeteras de hombre, moldeables correas y cinturones para uno y otro sexo, comienzan a
fundamentar su éxito empresarial, que durante largo período de su vida lo mantiene
concentrado en los negocios.
La política
Recién en 1983 Andrade se anima a ingresar a la política activa. Lo hace
en el Partido Popular Cristiano, una organización hecha a su medida. Por entonces se
decía que el PPC era el partido de los empresarios, debido a que esa minoría social se
identificaba plenamente y en público con su jefe, don Luis Bedoya Reyes. En el Perú de
entonces la política era escenario preferente para los partidos de gran arraigo social y
larga historia, por lo que apostar al PPC no parecía destinar a nadie a cargos estelares.
Bedoya había sido alcalde de la capital, pero desde las filas de la Democracia Cristiana
de Héctor Cornejo Chávez, a mediados de la década del 60.
Andrade resulta electo regidor por el distrito de Miraflores y desde
allí, en el área de participación vecinal, comienza su aprendizaje práctico en el arte
de gobernar ciudades.