MUERTE
Y RESURRECCIÓN DE LAS PATÉTICAS
Por
Ismael León
Patéticas.
Tal es la descripción que mejor les sienta
a Luz Salgado y Carmen Lozada de Gamboa, penúltimas
representantes del fujimorismo en el Congreso,
sobre quienes el jueves recayó una inhabilitación
en sus derechos políticos durante cinco
años, con la consiguiente pérdida
de su asiento en el Legislativo.
Patéticas,
porque estas hijas políticas del matrimonio
Fujimori-Montesinos, en los estertores de su defunción
parlamentaria, apenas pudieron articular su defensa
con argumentos más dignos de lástima
que de análisis constitucionalistas.
Consumada
la sanción a la luz pública, preocupa
averiguar cómo fue que semejantes exponentes
de la política criolla han venido obteniendo
en los últimos años tan significativo
respaldo ciudadano, aún en los recientes
comicios, cuando sus mentores ya estaban en desgracia.
¿Recompensa
de pobres y ricos, frente a los favores estatales
puntualmente distribuidos? ¿Tolerancia
y cálculo ante la corrupción que
viene de arriba? ¿Reconocimiento popular
que no somos capaces de apreciar?
Ciertamente,
diez años de clientelismo y prensa chicha
calaron hondo, tanto entre los que comieron su
ración diaria a cambio de poblar mítines
oficiales, como entre éstos que canjearon
por el RUC sensible su respaldo personal a la
re-reeleción, más fondos para la
campaña.
Nada
nuevo en la historia. Velasco, Odría, Sánchez
Cerro, Benavides, todos ellos enérgicos
gobernantes militares, disfrutaron conductas semejantes
y hasta llegaron a organizarlas, en la forma de
partidos políticos que los sobrevivieron.
De
aquí en adelante, ausentes Salgado y Lozada,
tendremos en su reemplazo a Martha Moyano y Martha
Hildebrandt, quienes junto a Martha Chávez
ahora sí conformarán un auténtico
trío de marthas fujimoristas, que procurarán
oxigenar su movimiento hasta el 2006, a la espera
incierta de su redentor.
¿Tendrán
lealtad para cinco años o serán
tal vez las nuevas tránsfugas de la política
limeña? ¿Alguien las querrá
en sus filas? Ya lo sabremos, tal vez más
pronto de lo que nos imaginamos.
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