|
DESARROLLAR
FRONTERAS O CÓMO DESCENTRALIZAR
Por
Ismael León Arias
Bajo
la presidencia del canciller Diego García
Sayán, esta semana fue instalada la Comisión
Nacional para el Desarrollo de Fronteras, una
entidad que en el futuro puede o no servir para
que las poblaciones más distantes del territorio
salgan de la pobreza y marginalidad, aunque todo
indica que su creación apunta en el camino
correcto.
Estructurada
como un gobierno en la sombra, la CONADEF incorpora
a 16 viceministros, dato que revela los alcances
que pretende darle el gobierno al trabajo en las
zonas fronterizas. Si las apariencias no engañan,
allí habrá desde un representante
de Pedro Pablo Kuczynsky para gestionar billetes,
hasta delegados de Defensa, Salud, Interior, Educación
y un largo etcétera.
Estamos
hablando de un tema que incumbe a más de
2 millones de personas desparramadas en nueve
departamentos, 23 provincias a lo largo y ancho
de una superficie superior a los 553 mil kilómetros,
que conforman cinco fronteras de muy diversas
historias con una herencia signada por el abandono.
Es
cierto que para avanzar hay que mirar hacia adelante,
pero a nadie le viene mal recordar que somos uno
de los pocos países de América que
en el pasado ha perdido territorio por todos lados,
salvo por el Pacífico. Y para demandar
"nunca más" en esto como en otras
cosas, es hora de reparar errores del pasado.
A
nuestro juicio el desarrollo no es un trofeo que
alguien le lleva a otros, aun con la mejor intención
del mundo. Este concepto tiene implícito
el respeto por la autonomía de los pueblos
de frontera y sus proyectos, idea que cobra actualidad
en la necesaria descentralización del poder
que Lima acumula.
Así
pues la flamante CONADEF luce como un instrumento
para ponerlo al servicio de una política
de democratización, tanto como una herramienta
para desarrollar proyectos regionales que en ocasiones
habrá que desempolvar, actualizar e impulsar.
Naturalmente, un encargo para echarlo a andar
codo a codo con amazónicos, cajamarquinos,
piuranos, puneños, tumbesinos y tacneños.
No
está mal para comenzar. Habrá que
esperar las siguientes medidas.
|