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LOS
NERVIOS DE GARCIA Y LA GUERRA POR LA CARRETERA
FANTASMA
Por
Ismael León Arias
Cuando
aún no se había apagado la hoguera
alrededor de Alan García por una denuncia
sobre presuntos acuerdos con Montesinos para obtener
la prescripción de ciertos delitos que
le cargaron la década pasada, surgió
en el sur otro incendio, esta vez en los linderos
de Puno y Cusco enfrentados por una carretera
virtual.
El
expediente periodístico abierto por Cecilia
Valenzuela contra el ex mandatario aprista todavía
no ha sido foliado. Ni siquiera se puede decir
que ya tiene dictamen. Mal hacen quienes aseguran
que la denuncia se desinfló, o que se trata
de un complot motivado por antiaprismo o dirigido
hacia siniestras conjuras.
La
verdad, hasta el momento, está por verse.
Valenzuela encontró indicios de una relación
no muy clara entre el preso de la base naval y
el ex exiliado parisino. A esos indicios debe
agregarse el video de Bogotá mostrado por
el reportero Álamo Pérez Luna, en
el que se le escucha a García asegurándole
a sus íntimos que no tomará parte
en los comicios del 2000, basado en los informes
que acababa de recibir "del compañero
Mantilla".
No
hay que ser muy memorioso para recordar a Mantilla
en un vladivideo recibiendo un fajo de dólares
de Montesinos. Y tampoco hay que tener disco duro
de elefante para rememorar la imagen de la enviada
especial del Canal 2, Teresa Braschi, esposa de
uno de los Winter, jugando al periodismo con AGP
en París ¡Frecuencia Latina abriéndole
espacios a García Pérez en tiempos
de Montesinos!
Lo
curioso es que hay periodistas que ya sentenciaron
que el expediente abierto por Valenzuela es un
bluf y que hay que pasar a otra cosa ¿Y
qué pasaría en el futuro si se comprueba
que las conversaciones AGP-VM existieron, aún
sin compromiso alguno del presunto beneficiario?
Por ahora eso es carne para fiscales.
¿Dos
carreteras?
El
conflicto surgido entre Puno y Cusco por el trazo
de la carretera Transamazónica, resulta
tan absurdo como el de aquellos paisanos que se
pelean por las piezas del ciervo antes de cazarlo.
Con el añadido que en el pleito por la
vía interoceánica hay un zorro en
la fábula que parece ser brasilero.
Informes
técnicos preliminares recomiendan que la
carretera desemboque en el Pacífico a través
de Puno. Esto no es ninguna novedad y el ministro
de Transportes, don Luis Chang, debería
saberlo. Bastaría con que revise archivos
del gobierno de Francisco Morales Bermúdez
para que lo compruebe. Por aquellos años
(1975-1980) hasta funcionó una comisión
multisectorial destinada a plasmar acuerdos previos
con Brasil, uno de los cuales fue terminar el
trazo peruano de la vía a través
de Puno, para darle trámite al comercio
del vecino a través de Ilo o Matarani.
Y una de las razones por las que se escogió
el Altiplano, es que por allí el camino
tendría 1,200 kilómetros, mientras
que por Cusco se extendería hasta 1,600
¿No será que un financiamiento paulista
tiene preferencias por el camino más largo?
Llama
la atención semejante desconocimiento,
no sólo del ministro Chang, sino de otros
funcionarios del gobierno. Si hasta hubo uno que
emuló a Cantinflas y propuso nada menos
que hacer dos carreteras para dejar contentos
a todos. Y lo más graciosos fue que mereció
el titular central de un diario, con grandes caracteres.
De
modo pues que asistimos al espectáculo
de unos flamantes funcionarios que no saben dónde
están sentados, y desde Lima pretenden
resolver lejanos problemas que además ignoran.
Señor Toledo, apúrese a corregir
porque mañana puede ser muy tarde. Y señores
periodistas, esperen que en el caso AGP-VM se
pronuncien primero los magistrados. Claro, si
es que alguna vez lo hacen.
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