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La
patria le espera, ingeniero Fujimori
Por
Ismael León
Qué
bueno que los creyentes de Alberto Fujimori pudieron
convocarse en el hotel Crillón y desde
allí, con admirable constancia, manifestar
su respeto y solidaridad con el ídolo caído.
Qué bueno que nadie les haya impedido su
derecho a gemir el desamparo.
Desde
estas líneas le digo al ingeniero Alberto
Kenya Fujimori, venga a Lima, decídase.
Que no le acusen de olvidar a su gente, a quienes
nadie les cree el papel
de perseguidos políticos, por lo que mañana
tendrán que inventarse el de viudas o huérfanos,
con derecho a pedir protección del Estado.
Venga
ingeniero, alguna vez borre esa imagen suya de
prófugo empedernido, que empezó
a tallarse el 5 de noviembre de 1992, cuando el
general Jaime Salinas
quiso devolverle el golpe del 5 de abril y usted
no paró hasta la cama del embajador de
su querida patria.
No
tiene nada que temer, matemático Fujimori.
Aquí la justicia sigue sin brújula
y usted es experto para conducirse en esos laberintos.
Evite que en el futuro
le acusen de protegerse bajo el manto de Junichiro
Koisumi, y se comente que Tokio le está
pagando favores recibidos cuando gobernó
en el Perú, hoy su segundo hogar.
¿Y
qué favores serían esos?, estuve
preguntando esta semana. Me hablaron de una deuda
del Estado con Japeco por el oleoducto nor peruano,
que en 1992 tenía su
amortización atrasada pero con un saldo
no mayor a los 200 millones de dólares.
Hace
poco se han abierto archivos que nos han revelado
que al renegociarse esa deuda, se elevó
hasta 1,200 millones de dólares, cantidad
que su gobierno pagó sin chistar. ¿Por
qué?, vaya uno a saber. De Marcona con
amor.
Pero
hay más, es necesario que usted aterrice
aquí y explique por qué las inversiones
estatales de China Popular y ciertas compras de
tractores y medicinas de
ese país, muestran tantas desventajas para
el Perú y en contraste, tantos beneficios
para los inversionistas. La firma Shougan, que
compró los yacimientos de hierro de Marcona,
en Nazca, lo extraña mucho, sus funcionarios
se sienten solos en su
ausencia. Por allí aseguran que uno de
ellos perdió la cabeza en Beigin.
El
caso es que en la mina, desde que entraron los
chinos bajo su gobierno, los obreros fueron desalojados
de sus antiguas viviendas por la policía,
el hospital del Seguro Social debió ser
abandonado, el municipio de San Juan perdió
jurisdicción y hasta la aduana pública
dejó el muelle y renunció a supervisar
las descargas de hierro. De modo que en un tiempo
Shougan informó al estado lo que le vino
en gana.
Arránquenos la duda. ¿Es cierto
o no señor Fujimori?.
En
1992 esto salió publicado en La República
y usted nunca quiso dar una explicación.
¿No sería bueno que venga a hacerlo?
Chinitos raros.
Igualmente
caería muy bien que se de un saltito por
Lima y nos cuente cómo fue que miles de
chinos entraron al Perú durante su gobierno,
con libretas electorales impecables, legítimas,
gracias a la cortesía del señor
Víctor Joy Way, su super ministro, congresista
y consultor de confianza, hoy huésped de
una cárcel para reos primarios al habérsele
encontrado una inexplicable cuentita suiza de
10 millones de
dólares.
Cuenta
un chiste muy popular en Chiclayo, que allá
por 1995 un policía le pidió sus
documentos a un comerciante chino recién
llegado y éste mostró una libreta
electoral nuevecita, en regla. Desconfiado, el
policía exigió carnet de seguro
social. Se lo dieron, impecable. Entonces el hombre
de la ley arriesgó su último recurso.
-A
ver, canta el himno nacional, exigió al
sospechoso. El silencio del boquiabierto
oriental le permitió al policía
arrastrarlo a la comisaría. Últimamente
estuve en Sullana y vi de cerca más de
50 tractores chinos, todos abandonados, cubiertos
por el polvo, canibalizados varios de ellos. Se
les veía a la vera de la carretera que
lleva a Piura y la explicación que me dieron
funcionarios de Agricultura, fue que durante su
gobierno se vieron obligados a recibir esa maquinaria
sin garantía alguna siquiera de un mes,
sin repuestos ni servicio de mantenimiento, ¡sin
siquiera un manual de instrucciones!
Y
qué decir de quienes intentaron curar sus
males con medicinas chinas importadas por Joy
Way. También fue en Chiclayo donde me contaron
un par de casos que
terminaron horizontales y bajo tierra antes de
tiempo, con las familias recordándole a
usted con mucho cariño.
Últimos en matemática. Tenemos un
motivo más para animarlo a volver, ingeniero
matemático. En mayo de este año
el ministerio de Educación descubrió
que en 1997, en el mejor momento de su segundo
gobierno, cuando más fuerte estaba usted,
la UNESCO organizó en 14 países
de América Latina una prueba simultánea
de matemática y lenguaje entre estudiantes
del tercero y cuarto año de primaria de
toda la región.
Los
resultados nos provocan una inmensa vergüenza.
Los niños peruanos quedaron últimos
en matemáticas y ante-penúltimos
en lenguaje. La respuesta de su
ministro de educación, por orden suya,
ingeniero sin obra, fue pedirle a la UNESCO que
embargue en todo América Latina la información
referida al Perú, es
decir que ni siquiera se le mencione como participante
en los informes internacionales.
Usted
podría decir que estas son calumnias de
sus enemigos, o maldades de los funcionarios de
la UNESCO, por lo que le ruego matemático
de las tinieblas que
venga a Lima a desmentir semejantes infundios,
que tanto daño le hacen.
De
todo esto están impuestas doña Martha
Chávez, doña Luz Salgado y doña
Carmen Lozada de Gamboa, quienes inexplicablemente
se niegan a dar explicaciones y ofrecer cara a
los periodistas, que deben ser, supongo, cochinos
enemigos suyos.
No
quiero fatigar su ilustrada paciencia, ingeniero
Kenya, pero comprenderá que alguien debe
decirle cómo están las cosas por
aquí respecto a su persona. Y eso
que en estas letras no he mencionado ni por asomo
a su socio Vladimiro Montesinos, cuyos comprometedores
videos robó de su domicilio. Ni me ocupo
de los
generales patriotas hoy presos por el gesto sublime
de ganarse unos millones de dólares en
la compra de armas que dispararon contra nosotros
en la guerra perdida
con Ecuador.
Venga
urgentemente ingeniero Kenya, la patria clama
por usted en Lima. También Keiko y no se
cuánto Susana. Quien está desconsolado
es Vladi, a quien hace
poco le impusieron una incomunicación de
90 días en la prisión militar, por
ejercer su derecho a la libre expresión.
Por
todo lo dicho y mucho más, usted que es
ahora un hombre de dos mundos, acuérdese
del que le vio nacer. Aquí hay quienes
le quieren y extrañan, sentimientos
que dudo mucho haya despertado por allá
entre sus parientes ricos. Hasta la próxima.
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