Lima (Peru.com).- Desde que pisan por primera vez las instalaciones del colegio, los alumnos de La Inmaculada tienen muy presente la importancia de proteger la naturaleza, ya que deben aprender a compartir sus instalaciones con animales venidos de diversos puntos del país y del extranjero.
Si normalmente teníamos que reservar un domingo familiar para llevar a nuestros hijos a conocer a animales como el otorongo, el oso de anteojos o los lagartos. Los alumnos de esta institución se van de visita al “zoológico” todos los días luego de las clases de matemáticas o biología. Muchas otras veces las clases mismas se trasladan al “zoológico”.
Sin embargo, la frase no es exacta. La palabra a usar debió ser zoocriadero. “En un zoocriadero lo que se busca es la crianza de animales, en cambio, en un zoológico lo que se desea además es lucrar con eso”, nos explica Héctor Mendoza, jefe de imagen institucional de esta casa de estudios y nuestro compañero por todo el recorrido en el colegio.
La diferencia es clara. Lo que las autoridades de La Inmaculada pretenden es contribuir al repoblamiento de especies en peligro de extinción, a la par que desarrollan una identificación de los escolares con la naturaleza y un compromiso con la conservación de nuestra biodiversidad. Lucrar no está entre sus objetivos.
“Si tienes un alumno que desde inicial ve que hay esta protección, entiende la problemática desde su grado de concepción y va creciendo, adquiriendo más compledidad en lo que ve todos los días, en lo que vive, en lo que percibe, a los 11 años que termina su educación ya tienes un alumno más comprometido y, sobre todo, con más ímpetu y más ganas de buscar soluciones”, indica Mendoza.
Uno no es ninguno
Ya han pasado casi 25 años desde que llegó el primer animal al colegio. En esa ocasión se trató de un simple venado que uno de los alumnos ya no podía tener en su casa de campo y que el colegio aceptó criar en sus instalaciones.
Luego, enterado de este hecho, uno de los padres de familia también quiso que adopten a un venado hembra que tenía en casa y, como era de esperarse, luego vendría la procreación y las crías, por las que tuvieron que construirse instalaciones especiales para albergarlas.
Tras este hecho, entre los alumnos y los padres empezaron a correrse la voz de que el colegio estaba recibiendo animales y, casi sin quererlo, pronto acogieron tortugas, llamas y animales de mayor embergadura.
Hoy en el colegio conviven otorongos, pumas, osos de ateojos, un lagarto enano, tucanetas, gallitos de las rocas, varias especies de monos, patos, ganzos, charapas, tortugas, vicuñas, venados, ronsocos, pavos reales, papagayos y un larguísimo etcétera.
Para evitar la confusión, bastará decir que actualmente hay un total de 92 aves, 49 mamíferos, 47 reptiles y 15 peces que han encontrado un refugio tras ser rescatados de manos de traficantes de animales, o que llegaron al colegio por medio de donaciones o intercambio con otros zoocriaderos acreditados en el país.
A estudiar se ha dicho...
El zoocriadero no solo sirve para promover la cultura de la ecología entre la población escolar. Héctor Mendoza nos explica que se utilizan directamente en clases de dibujo, donde se pide a los alumnos dibujar o captar reacciones de los animales.
Además, se aprovecha la fauna para ilustrar clases de biología o de geografía, explicando que tipo de animales existen en los diversos pisos ecológicos del Perú.
Por último, pero no por eso menos importante, la presencia de los animales ha traído más de una alegría a la institución y ha contribuído a unir a escolares, profesores y administrativos en función de distintos objetivos.
Hace poco más de 2 años y medio, se supo que la osa de anteojos del colegio estaba preñada. Por esto se generó gran expectativa entre los escolares, que llevó incluso a organizar un concurso entre los alumnos para ponerle un nombre a la que sería la primera cría de oso de anteojos nacida en cautiverio en nuestro país.
Los alumnos pusieron manos a la obra y se presentaron diversas propuestas que tuvieron que ser definidas ante la formación de todo el colegio en el estrado principal y con la presencia de jurados. Tras mucho debatir y por acuerdo de toda la población escolar se decidió ponerle de nombre Tuki.
Con mucha nostalgia, Marcos Flores, encargado del cuidado de los animales del colegio desde 1994, recuerda el momento en que nació Tuki y nos cuenta que habían nacido dos crías, pero que sólo pudieron salvar a una.
Sin duda, el colegio ha adquirido una nueva vida con la adquisición de estos animales que han pasado a formar parte de la familia de La Inmaculada. Sólo falta esperar que nuevas instituciones vean como modelo este proyecto y que sepan que un zoocriadero no es un gasto más, sino una inversión en el desarrollo de nuestros niños para que en unos años puedan contribuir al desarrollo de nuestra Nación respetando nuestros recursos naturales.
Más datos:
Como producto de su trabajo en su proyecto ecológico el colegio a recibido el premio a la creatividad empresarial de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) en el año 2003 y ha sido presentado por el programa La Buena Tierra, del actual ministro del Ambiente, Antonio Brack, como un modelo de conservación del agua y de desarrollo ecológico.
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