Lima (Peru.com).- Luego de que se hizo público el video en que el ex general Edwin Donayre pronunciaba declaraciones antichilenas, éste se ha convertido en una figura mediática y es requerido para opinar sobre el diferendo marítimo entre Perú y Chile. Al respecto, el ex comandante general del Ejército dialogó con Peru.com y se mostró más cauto al expresar que nadie desea una guerra entre ambos países.
Sin embargo, manifestó que no podemos ser ingenuos debido a que Chile ha dejado entender que podría recurrir a una “vía violenta” si el fallo de la Corte de La Haya no le es favorable, al indicar que lucharán “en todos los escenarios”.
Por este motivo, exhortó a las autoridades chilenas que aseguren claramente que cumplirán el fallo de La Haya así no los favorezca y así se eviten más ataques o polémicas entre ambas partes.
Asimismo, opinó que la demanda marítima que Perú presentó contra Chile no perjudicará de ningún modo las aspiraciones de Bolivia de tener una salida al mar, por lo que saludó la propuesta del canciller José García Belaunde de viajar a ese país para despreocupar a los políticos bolivianos.
¿Usted cree que Chile estaría dispuesto a aceptar el fallo de la Corte Internacional de La Haya respecto al diferendo marítimo si es que es favorable al Perú?
Tenemos que ser serios y responsables para no frustrar los sueños y las expectativas de paz entre las poblaciones de ambos países, pues se supone que somos hermanos. Yo confío en que hay mayor madurez. Y me refiero como pueblo a la gente normal y sencilla. Existe esa percepción de hermandad. Yo invocaría a las autoridades chilenas que sinceren su lenguaje en el cual deben expresar que se someten al veredicto de La Haya y así nos evitamos dimes y diretes, tantos problemas, tantos escandaletes no deseados. Yo creo que si Chile dice que tiene las razones y los argumentos por qué tanta pataleta. Que hagan su contrademanda. Acá hay un solo escenario para tratar este tema, es el escenario jurídico y de definir esta situación en La Haya. Yo no sé de qué otra situación se habla. ¿Violenta? Yo no creo. No vamos a dialogar, no vamos a sentarnos a conversar con una pistola sobre la espalda.
¿Pero esta afirmación no se contradice con la que dio hace algunos días en las que opinaba que debíamos prepararnos para un posible conflicto bélico?
Eso no se contradice con lo que yo he expresado. Nosotros tenemos que considerar con respeto el pasado, y el presente con desconfianza si queremos tener un porvenir seguro. Porque acá se rasgan las vestiduras en forma hipócrita algunos políticos cuando yo digo ‘ojo al visor y fusil la ristre’. Eso lo exige la Constitución de las Fuerzas Armadas y todos estamos comprometidos con la seguridad y defensa nacional. Por qué no se rasgan las vestiduras cuando decimos que tenemos que tomar las medidas contra el narcoterrorismo. Ahí sí, cuando se trata de enfrentarnos entre peruanos, de hermano contra hermano, que si bien están equivocados en su camino… ahí sí ningún político se rasga las vestiduras. ¿Y cuando digo ‘ojo al visor y fusil al ristre’ en el frente externo? ¿No ordena la Constitución que tenemos la obligación? Así que no cambia en mí mi lenguaje. Y es que cuando se habla de parte de los chilenos que van a luchar en todos los escenarios... ¿Qué significa todos los escenarios? Acá hay un solo escenario que es La Haya. Y si hay otros escenarios... ¿es la vía violenta? Yo he manifestado que yo no soy belicista, ni soy halcón, ni águila, ni cernícalo en lo absoluto. Yo respondo a lo que me dicta mi conciencia, a lo que me dictan mis principios y trato de mantener esa intuición de percibir e interpretar el sentir de toda la población peruana. No de tres o cuatro políticos. No de tres o cuatro medios de comunicación.
Entonces, esperamos que no lleguemos a esa situación, pero tampoco podemos pecar de ingenuos o incautos. Y si se da la situación estaremos a la altura de las circunstancias. No es de ningún modo una actitud belicista, porque yo he combatido en cuatro oportunidades en zona de emergencia. Mis soldados han muerto en mis brazos. ¿Usted cree que nosotros los soldados, que conocemos de cerca la guerra, y lo que significa, el sufrimiento, la angustia y el dolor… al pueblo que yo amo yo lo voy a embarcar en una aventura bélica? Pero tampoco podemos agachar la cabeza, no podemos vivir de rodillas, no podemos aceptar provocaciones.
Y en el caso hipotético de que se desencadene una guerra ¿Estaríamos en condiciones de hacerle frente a las fuerzas chilenas?
Hay mil formas de hacer una guerra y no necesariamente la superioridad bélica, tecnológica o numérica es señal de victoria. El Dios de los ejércitos nos dará la victoria mientras mantengamos en los soldados las ansias de gloria y combate. Porque lamentablemente sí es cierto que el poder político es correlativo al poder militar. Pero también hay una gran verdad: al poder económico lo vence el poder de las armas. Y al poder de las armas, la mente de los pueblos. Y aquel país que anula la defensa nacional es un país que transcurre por el camino del suicidio de los pueblos. Por eso es muy importante tener muy en cuenta la seguridad nacional y estar verdaderamente preparados ante cualquier eventualidad.
¿Habría alguna otra solución para evitar un enfrentamiento bélico entre ambas naciones?
Se debe evaluar solicitar para evitar una escalada bélica, que nadie quiere, que se encargue de la zona en litigio una misión de las Naciones Unidas hasta que se solucione esta situación en La Haya. Así evitaremos cualquier enfrentamiento entre nuestras naves pesqueras que existen en el paralelo. Yo creo que Chile podrá aceptar esa situación si tiene en su corazón, así como lo expresan, la intencionalidad de franca amistad. Y por eso invoco a que hay que ser consecuentes en lo que pensamos, decimos y actuamos. Sino estamos perdiendo el tiempo y lo que es peor, estamos frustrando los sueños de paz entre ambas naciones.
¿Considera que este conflicto entre Chile y Perú afectará de alguna forma la pretensión de Bolivia de obtener una salida al mar?
Yo no me explico de dónde han sacado ese argumento de que esta demanda de Perú tenga que afectar sus expectativas de salida al mar. No tiene absolutamente nada que ver. Por eso pido a las autoridades bolivianas, y particularmente al canciller (David) Choquehuanca, les pido evaluar esta situación. Y también a nuestras autoridades, así como dijo el canciller (José) García Belaunde, que vaya y explique en todas las instancias e instituciones de Bolivia que no tienen de que preocuparse porque la cuestión de la demanda no tiene porque perjudicarlos.
Política de las cuerdas separadas
¿Cree que se puede mantener, como dice el Gobierno, una política de cuerdas separadas? Es decir, por un lado poner en vigencia el Tratado de Libre Comercio con Chile, y por otro, mantener un conflicto marítimo con eses país en La Haya?
Esas pueden se nuestras mejores intenciones que vayan por cuerdas separadas las relaciones económicas, financieras y comerciales y por otro lado el diferendo. Pero lamentablemente no es así. Y no porque el Perú no lo desee. ¿Qué dice Chile respecto al diferendo marítimo y respecto a otras cosas? Que sus intereses van más allá de sus fronteras. ¿Qué intereses van más allá de sus fronteras? Son sus relaciones y sus inversiones acá. Entonces, ellos mismos están articulando y vinculando una situación de relaciones comerciales (con el diferendo). Seamos sensatos y evaluemos en su verdadera medida que ellos mismos vinculan ambas cosas.
El ex canciller Manuel Rodríguez Cuadros opinó que nuestro Gobierno mantiene una política complaciente con Chile ¿Comparte esa postura?
Yo lamentablemente tengo que expresar que es así. Allá se despachan a su regalado gusto con expresiones de todos los políticos y todos los niveles. Y allá hay una unidad y expresión de apoyo a las expresiones de quien sean, por más desatinadas que sean. Acá cuando habla (Manuel) Rodríguez Cuadros, cuando habla el general Donayre, bueno estamos hablando del 80 por ciento o 90 por ciento de la población, pero por ahí hay algunas voces altisonantes que parece que no fueran peruanos o que se venden por cuatro centavos para hablar contra algunas posiciones que las tildan de belicistas, de halcones o de águilas. Qué triste y qué lamentable. En ese sentido, creo que hay que madurar y buscar la unidad, la cohesión y la cooperación de todos los peruanos, indistinto de quien sea. Todos los peruanos somos miembros de un mismo cuerpo y cuando se hiere a uno de sus miembros todos debemos sentirnos ofendidos. Y todas las declaraciones las provocan ellos. Mis respuestas, valga la redundancia, son respuestas a las provocaciones.
Finalizando este punto. ¿Considera que si es necesario nuestro país estará preparado para enfrentar un escenario bélico?
No te quepa ninguna duda que estaremos a la altura de las circunstancias. Y cómo en algún momento dijimos, nosotros los soldados no vamos a preguntar cuántos son, ni cómo están armados, sino dónde están.
El candidato Edwin Donayre
¿Y ya decidió si será candidato presidencial para las próximas elecciones del año 2011?
Acá hay un conflicto interno, como cualquier peruano, en sus aspiraciones personales. Quizá un poco egoísta, por un lado. Pero no es cuestión de embarcarme en una aventura política. Son tres aspectos que hay que equilibrar y balancear. Las aspiraciones personales, la inquietud de todo peruano de mejorar radicalmente y en todo sentido el Perú. ¿Estaremos en capacidad de contar con las capacidades para enfrentar un compromiso de tamaña responsabilidad? No hay que anteponer el interés del Perú sobre otro tipo de intereses. Y eso significa una vocación de servicio en límites extremos y significa una renuncia hacia uno mismo, una renuncia inclusive a la familia. En mis dos años como comandante general del Ejército yo les dije a mis generales: el que tenga que venir a relevarme olvídese de su familia, olvídense de sí mismo y preocúpese por sus soldados. Y que mayor satisfacción porque todos mis esfuerzos se vieron en alguna manera reconocidos con muestras de aprecio y afecto y que en mi despedida me hayan levantado en hombros. Y nunca me imaginé tampoco que esa situación se repetiría en el Cusco con los universitarios.
¿Cuáles considera el motivo por el que muchos soldados y también un sector de la población se sienten identificados con usted?
Desde subteniente y toda mi carrera militar he tenido una política sobre cuatro pilares fundamentales. La administración honesta de los recursos del gasto que asigna el Estado al Ejército, bienestar a mi personal, acercamiento con la población, e instrucción de entrenamiento de nuestros soldados para ser un combatiente de primera clase. Dentro de esto hay dos aspectos a los que yo debo estas muestras de aprecio. Primero fue por la política de acercamiento a la población. Yo no entiendo como los comandos anteriores del Ejército se encapsularon en los cuarteles si nuestra razón de ser es el pueblo. Yo abrí todas las puertas de los cuarteles y nos identificamos en todos sus problemas y en todas sus insatisfacciones. Participamos en todas sus actividades costumbristas, folclóricas y religiosas. Eso nos llevó al final y al cabo al gran objetivo que hoy por hoy puedo decir con todo orgullo que el Ejercito está en el corazón del pueblo y el pueblo esta en el corazón del Ejército.
Yo no podía entender ni comprender como las bases contraterroristas de mis soldados ni siquiera tenían catres ni colchones. Y eso significó que todos los generales, desde el general Donayre, nos redujéramos el presupuesto. Porque no era ético ni moral que una oficina del cuartel general del Ejército tuviera más presupuesto que una base contraterrorista. Eso también significó romper esa mafia y ese circulo de proveedores corruptos que al final le daban los artículos de peor calidad a mis soldados. Pregunten a mis soldados mi gestión de dos años. Se supone que los periodistas son serios y hablan con la verdad aunque se caiga el cielo. Que no adjetiven al general Donayre mirando el árbol de un acto jocoso o de broma (el video donde da declaraciones antichilenas), sino que vean el bosque de los dos años, que no es del general Donayre, sino de todo el grupo de generales que me acompañaron.