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EL OUTSIDER
En medio de la grave crisis económica y los intentos del entonces presidente Alan García (1985-1990) de estatizar la banca, diversos grupos políticos y empresariales se unen en torno al escritor Mario Vargas Llosa para conformar el Movimiento Libertad, que en 1987 lanzó su candidatura a la Presidencia de la República durante un multitudinario mitin en la Plaza San Martín.
A la naciente agrupación política se unieron Acción Popular (AP) y el Partido Popular Cristiano (PPC), con lo cual se forma la coalición política que se denominó Frente Democrático (FREDEMO), cuya principal consigna era la aplicación de un paquete de medidas - 'shock' económico- para recuperar el orden social y una profunda investigación de la corrupción del régimen aprista.
Al inicio de su campaña electoral, la propuesta de Vargas Llosa fue vista con buenos ojos por la ciudadanía, que prefería cualquier posibilidad a los dos millones de hiperinflación y el alza del costo de vida, que llegó a niveles nunca antes visto. Además, el terrorismo incrementó su accionar en la capital que mantenía en zozobra a la población.
Para marzo de 1990 los sondeos de opinión pública le concedían al escritor arequipeño el 44,3 por ciento de los votos, seguido por Luis Alva Castro, del Partido Aprista (PAP) con 19 por ciento; Alfonso Barrantes, líder de la Izquierda Unida (IU), con 12,7 por ciento; y otros candidatos (4,5 por ciento), entre los cuales se encontraba el desconocido Alberto Fujimori (Cambio 90).
Existen varias explicaciones para el crecimiento del candidato outsider Alberto Fujimori: El desgaste propio de la larga campaña electoral, sumada a la campaña de demolición iniciada por el PAP con calumnias y medias verdades difundidas a través de los medios de comunicación fueron mellando la intención de voto hacia FREDEMO.
Además, la población empezó a desencantarse con los partidos políticos tradicionales, pues veían en los antiguos gobiernos del PAP y AP a los principales responsables de la crisis económica y el azote de Sendero Luminoso (SL) y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).
Otra de las razones fue que Vargas Llosa fue demasiado sincero con la aplicación del temido 'shock', algo que Fujimori Fujimori no tenía consignado en sus planes de gobierno. Su vinculación con las clases altas y la sobreexposición en publicidad con enormes gastos de dinero fueron vistos de forma negativa por la población.
Mientras tanto, el 'Chino' -como lo apodaban sus seguidores- inició su campaña hacia la Presidencia desde las provincias bajo el lema: "Honradez, Tecnología y Trabajo". A bordo de un tractor, buscó captar la atención de las zonas rurales y las clases más desfavorecidas, compuestas principalmente por mestizos e indígenas.
Asimismo, Fujimori, ex rector de la Universidad Agraria La Molina, era visto como un candidato que representaba el cambio y sin compromisos con el pasado, pues estaba desligado de la clase política tradicional. Su unión con pequeños y medianos empresarios lo hacían ver como un personaje ligado al pueblo.
La religión en la política
Otro hecho insólito en el proceso electoral de 1990 fue el apoyo incondicional de varias Iglesias evangélicas, pues 17 de sus miembros ingresaron al Congreso bicameral con la lista de Cambio 90 e incluso el entonces jefe del Consejo Evangélico Peruano, el pastor Carlos García y García, llegó a ser el segundo vicepresidente de la República, detrás de Máximo San Román.
Esta inusual "alianza" fue criticada por el nuevo arzobispo de Lima, el cardenal Augusto Vargas Alzamora. Poco antes de la segunda vuelta, en mayo específicamente, se ordenó la salida en procesión de la sagrada imagen del Señor de los Milagros, algo que polarizó el ambiente electoral.
La arremetida final
Luego de la campaña de desprestigio iniciada por los apristas con spots televisivos alusivos al 'shock', el ingeniero agrónomo comenzó a crecer en las encuestas y los votos de Vargas Llosa empezaron a endosar su figura. Así se llegó a los trascendentales comicios, el 8 de abril de 1990.
Ese día el escritor arequipeño alcanzó apenas el 32,6 por ciento de los votos, mientras que Fujimori bordeó el 29,1 por ciento.
Atrás quedaron el aprista Luis Alva Castro (22 por ciento); Henry Pease, de Izquierda Unida (8,2 por ciento); Alfonso Barrantes de Izquierda Socialista (4,7 por ciento), y Otros Candidatos (2,6 por ciento).
Tras los resultados de la primera vuelta, se programó un debate electoral entre los finalistas. Álvaro Vargas Llosa (FREDEMO), Máximo San Román (Cambio 90) y el padre Juan Julio Witch (Universidad del Pacífico) acordaron que el 3 de junio se realizaría tan esperado evento.
El esperado encuentro realizado en el Centro Cívico no dejó dudas: Pese a que Vargas Llosa mostraba estar mejor preparado (ya que no leyó ningún papel durante sus intervenciones), la opinión pública percibió como ganador al 'Chino', algo que reforzó su favoritismo para la última parte de las elecciones.
El final es conocido por todos: Con el trascendental apoyo de los votos apristas y de la Izquierda Unida, Fujimori prácticamente se llevó por completo a Vargas Llosa en la segunda vuelta (62,4 por ciento contra 37,6 por ciento) y se convirtió en el primer presidente de ascendencia nisei del Perú.
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