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SU VIDA EN JAPÓN
Desde que renunció a la Presidencia del Perú por fax, en el 2000, Alberto Fujimori vivió en el Japón, la patria natal de sus padres y refugio suyo por cinco años. Ahí, en Tokio, una de las ciudades más caras del mundo, aprendió a hablar japonés, a utilizar el Internet a la perfección y sobre todo a hacer nuevos amigos, muchos de ellos de dudosa reputación.
Es que Fujimori reveló varias facetas de su personalidad durante su estadía en el país nipón, una de ellas y la más resaltante es su nacionalidad japonesa, la cual tomó por sorpresa a todos los peruanos cuando el Gobierno de dicho país reveló que éste estaba inscrito en su registro civil y que por ello no aceptaría ningún pedido de extradición, (diciembre del 2000).
Ese sería el inicio de una tirante relación con Japón pues durante estos cinco años, dicho país rechazó los dos pedidos de extradición (en el 2003 y el 2004) que hizo nuestro país por las matanzas de La Cantuta y Barrios Altos.
Pero mientras las autoridades peruanas trataban de traerlo al Perú para que sea juzgado por una serie de delitos de corrupción y lesa humanidad, Fujimori vivió cómodamente en Tokio, comodidad que según sus partidarios y simpatizantes, fue fruto de lo que le pagaban por dar charlas y conferencias en universidades, así como la caridad de algunos de sus nuevos influyentes amigos.
Sin embargo, para sus detractores, el ex jefe de estado sólo pudo lograr mantenerse en dicha ciudad gracias al dinero que habría sacado del país.
Chino sin Chino
Una vez en Japón, Fujimori, a través de videos y mensajes que transmitía a través de una emisora peruana (programa 'La Hora del chino), se excusaba de no regresar al país argumentando ser víctima de persecución política. Con una sonrisa amplia repetía una y otra vez, ser inocente de cualquier imputación en su contra.
De esa manera logró mantener a sus simpatizantes, quienes desde el principio fueron guiados por ex miembros del régimen fujimorista como Martha Chávez, María Luisa Cuculizza, Luis Delgado Aparicio, entre otros.
Es que el 'Chino' mantuvo una activa comunicación con esos ex compañeros de gobierno, con los que incluso llegó a formar una agrupación política (Sí Cumple) con la que pretendía volver a la Presidencia del Perú, pese a estar inhabilitado por 10 años para ejercer cargos públicos.
Estos anuncios tomaron fuerza cuando este año, fresco de huesos, tramitó su DNI y renovó su pasaporte en el consulado de Tokio, hecho que alentó a sus seguidores a creer que podía regresar a candidatear.
Así empezaron feroz campaña de lavar la imagen de su líder sin importarles que hasta la INTERPOL ordenó su detención en una centena de países y que la ONU lo coloque entre los diez políticos más corruptos del mundo.
Sus amigos
Pero el ex presidente no estuvo sólo en el lejano oriente, él ya tenía amigos ahí, como la escritora Ayazo Sono y su esposo Sumon Miura, quienes le dieron hospedaje los primeros meses que pasó en ese país y le presentaron a importantes contactos. Fujimori conoció a Sono cuando todavía era jefe de Estado, pues ella es la presidenta de la 'Fundación Nipón Zaidán de Ayuda al Tercer Mundo', la cual colaboró en la construcción de colegios en el interior del Perú..
Fujimori se rodeo de miembros conocidos de la ultra derecha japonesa, entre los que se encuentran, el gobernador de Tokio, Shintaro Ishihara, el diputado Torao Tokuda, acusado de evadir 16 millones de dólares en impuestos, el ex diputado Muneo Suzuki, obligado a renunciar a su cargo tras ser acusado de los delitos de cohecho y expulsado del Partido Liberal Democrático de ese país, Takeshi Igashira, detenido por obstruir por la fuerza varias asambleas de accionistas de diversas empresas, el diputado Shizuka Kamei, acusado de proporcionar el dinero con el que se trató de comprar votos en la última elección de la Cámara de representantes del Japón, entre otros políticos más. No podíamos dejar de mencionar a Yasuyuki Kitano, quien por 15 años se hizo pasar por el príncipe de la familia Imperial, Satohito Arisugawa y a Toshio Yabuki, socio de Fujimori en una empresa que estafó a varias personas con la venta de supuestas monedas de oro conmemorativas del Imperio Inca. Una larga lista de amigos, algunos de los cuales, pertenecerían a la temible mafia japonesa denominada "Yakusa", al menos así lo dejó claro el legislador Gilberto Díaz, quien viajó a ese país junto a los congresistas César Zumaeta e Hildebrando Tapia "Durante nuestra estada en Japón conversamos con intelectuales que conocen de cerca el tema Fujimori, y ellos nos dijeron que el estaría protegido por esa mafia llamada 'Yakusa', y que su novia tiene relación con esa mafia", dijo.
Por su parte, el ex embajador del Perú en Japón, Luis Macchiavello, explicó en una ocasión que la protección que estos personajes le daban a Fujimori se debía a que su postura nacionalista les llevaba a admirara al primer ciudadano japonés que gobernó otro país.
Su novia
Entre esos amigos y protectores, el afortunado Fujimori reencontró el amor a través de una bella empresaria japonesa, casi 30 años menor que él. Satomi Kataoka (38 años) conoció al dictador en el 2002, en una de las tantas reuniones a las que éste asistía para hacerse de contactos en el partido gobernante. El flechazo fue instantáneo, pues al poco tiempo ambos empezaron a vivir juntos en el departamento que Kataoka tiene en el centro de Tokio.
Gustaban de pasear en bicicleta, cual adolescentes enamorados, comer en lujosos restaurantes, pero sobre todo, pasar la mayor parte de su tiempo, inmersos en la computadora, cada uno por su cuenta. Él monitoreando su página web y su campaña electoral y ella revisando las cuentas de sus múltiples negocios (hoteles y campos de golf).
"Es una persona seria. Es más cariñoso con mi perro", dijo en alguna ocasión Kataoka, como si se tratara de una queja respecto a la falta de afectividad del ex mandatario. Pero luego dejaría en claro que esa característica no le incomoda, pues ella tampoco es un derroche de cariño.
Ella parece admirarlo, pues piensa que su pareja es un "genio" y un gran estratega. Dice no poner en duda su inocencia y que si se enterara de que Fujimori es culpable de los delitos de los que se le acusan en el Perú, ella misma "lo extraditaría".
Algunos medios del país nipón señalan que Fujimori le llegó a pedir matrimonio a Kataoka, hasta en dos oportunidades, pero ésta se negó pues un compromiso de tal magnitud no está en sus planes.
Pero, no todo lo que brilla es oro, reza el dicho, pues esta aparente perfecta dama oriental, al igual que todos los que rodearon a Fujimori, posee antecedentes nada santos. Se la vincula con "gente importante de ciertas modalidades de la criminalidad japonesa", según publicó la revista Shukan Shincho en el 2002. Además, hace dos años fue acusada de evadir impuestos de unos campos de golf que administra en el sur del país por 500 millones de yenes (US$4,3 millones).
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