TRIUNFO A MEDIA MÁQUINA

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Pese a que el cielo amaneció gris, el día se fue disipando para el saliente alcalde de Lima y candidato a la reelección, Luis Castañeda, quien confirmó su amplio favoritismo en las urnas, aunque no con la ventaja que mostraban las encuestas. La ocasión también fue propicia para mostrarse ante la prensa junto a sus hijos Luis y Darío, con los cuales compartió el sabor de la victoria.

Texto: Christian Tinoco
Fotos: Jaisia Amaro
Videos: Christian Tinoco

Más temprano, el líder de Solidaridad Nacional rompió su tradicional mutis con el periodismo mientras disfrutaba de un desayuno criollo acompañado de su familia y miembros de Unidad Nacional. No faltaron en su mesa unos tamales traídos desde su natal Chiclayo.

Quien aprovechó la ocasión para demostrar públicamente su afecto por el alcalde-candidato fue una mujer discapacitada. Incluso le dedicó una canción de su autoría. Con tremendo detalle, no sólo se ganó su atención, sino también un lugar en la mesa y un par de tamalitos.

En el local de votación de Castañeda Lossio hubo de todo: policías, periodistas, curiosos, simpatizantes y hasta hombres-condones, repelidos a viva fuerza por los agentes del orden. El anillo de seguridad establecido en el Colegio Experimental de La Molina -donde el alcalde votó- se rompió en cuestión de segundos.

En medio de un desorden total, el burgomaestre llegó a dicho centro educativo para sufragar acompañado de su hijo Luis. El excesivo celo de los policías perjudicó a algunos reporteros, quienes terminaron en el suelo y con algunos micrófonos rotos producto del forcejeo.

Conscientes que el triunfo se daba por descontado, los colaboradores del reelecto alcalde armaron un pequeño estrado en su local de campaña, ubicado en San Isidro, y repartieron globos y pica pica entre sus simpatizantes, esperando que el flash electoral de las 4 de la tarde confirmara lo evidente.

Veinte minutos antes llegó hasta dicho lugar manejando su camioneta el propio Castañeda Lossio, mostrándose tranquilo y esperando los primeros resultados de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) al 50 por ciento. Una pequeña pantalla transmitió su fría reacción tras conocer el triunfo a boca de urna.

Tanta fue la apatía, que la colorida celebración en los exteriores terminó por enfriarse con el pasar de los minutos, pues el flamante alcalde reelecto prefirió atender a los canales de televisión y las radios locales para que transmitieran en directo el festejo a lo criollo, donde no faltaron las vivas y hasta un cajón.

"Si bien hemos avanzado muchísimo, seguiremos trabajando con la Policía, incrementaremos nuestros servicios, cámaras y siempre serán bien recibidos los aportes de todos. No se puede divorciar una gestión de la otra, hay una continuidad", fueron sus primeras palabras ante los periodistas.

Posteriormente, hasta el local de campaña llegaron decenas de militantes de la alianza Unidad Nacional y algunos de sus flamantes alcaldes distritales, como Manuel Masías, Alberto Sánchez y Francis Allison, incluyendo a la ex candidata presidencial Lourdes Flores Nano, para felicitar personalmente a Castañeda Lossio. "Es el justo reconocimiento a una obra extraordinaria por parte de una Lima moderna que quiere progreso. Él es el artífice fundamental de su triunfo. Seríamos muy injustos si no lo reconociéramos", dijo la lideresa de UN.

La prensa esperaba el tradicional festejo entre ambos líderes, tal como ocurrió hace cuatro años, pero Flores Nano prefirió retirarse del lugar y dejar sembradas dudas sobre la continuidad de la alianza entre el Partido Popular Cristiano y Solidaridad Nacional hasta el año 2010.

Cuando todos -periodistas, seguidores, colaboradores y militantes- esperaban algunas palabras de Castañeda Lossio en el podio, éste, como en toda la campaña municipal, prefirió dejarlos 'tirando cintura' por una puerta lateral en medio de un fuerte resguardo de su personal de seguridad.

Pese a ello, el reelecto burgomaestre se dio maña para subirse a su camioneta y saludar con una mano a los simpatizantes que esperaban un mejor reconocimiento por la prolongada espera. Fue el punto final para una jornada que empezó gris, subió como la espuma y terminó enfriándose sin ton ni son.




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