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LO VIERON COMO SEA
Aunque no alcanzaron un lugar en las tribunas oficiales para presenciar el Desfile Militar, centenares de personas se las ingeniaron para encontrar un lugar apropiado y espectar el paso de nuestras Fuerzas Armadas, pese al férreo control policial, que originó más de un enfrentamiento verbal.
Desde tempranas horas de este domingo los pobladores y comerciantes de las primeras doce cuadras de la avenida Brasil sacaron sus sillas de madera y andamios de construcción, cuyos precios fluctuaban entre 5, 8 y diez nuevos soles, dependiendo de la ubicación elegida.
Pese a que se acordonó la zona, más de un vecino que intentaba lograr una buena posición tuvo problemas con los agentes del orden e, incluso, se produjeron algunos altercados verbales. "Si quiere ver el desfile váyase a su casa", expresó irónicamente un irrespetuoso policía.
Si bien un accidente lo dejó postrado en una silla de ruedas, ese no fue impedimento para que un joven, acompañado en todo momento de su padre, se animara a acomodarse para observar el paso de los militares. La Universidad Inca Garcilaso de la Vega y una iglesia sirvieron de tribunas.
No faltaron los actos simbólicos. Los estudiantes del Instituto Superior Tecnológico Cepea no encontraron mejor idea que emular a uno de los libertadores del Perú en una especie de "estatua viviente", que sólo efectuaba movimientos militares con música criolla como fondo.
En tanto, en los estrados oficiales se desató una peculiar "guerra de distritos" mucho antes de iniciarse la Parada Militar. Breña y Pueblo Libre le pusieron color al evento con sus olas y vivas para demostrar cuál de ambos era el más alegre. No faltaron las sacadas de lengua y las bromas.
Aunque eran los encargados de brindar seguridad en la zona, los efectivos policiales se contagiaron del ánimo popular y algunos de ellos no dudaron en adquirir sus propios visores y binoculares, que valían entre 2 y 5 nuevos soles, para seguir de cerca el desfile de sus instituciones.
De este modo, el control se flexibilizó y permitió la aglomeración de una gran cantidad de comerciantes. Con ellos llegaron inescrupulosos sujetos y 'carteristas' que intentaron asaltar a algunos asistentes. Por lo menos 15 fueron detenidos y trasladados a la delegación de la zona.
Mientras tanto, otro grupo de actores decidió recrear los coqueteos y el adiós entre un "Libertador" y la Madre Patria. Atraída por el insólito espectáculo, una niña accedió a ser saludada de la manera más galante por el simbólico patriota, que emulaba la independencia del yugo español.
Culminado el Desfile Militar y tras la partida del presidente Alan García, un extrovertido morador aprovechó la ocasión para colocarse una banda presidencial, a usanza del jefe de Estado. Apoyado por sus congéneres, dicho personaje saludó a todos con un pañuelo blanco, como estilan los "compañeros".
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