EN EL BANQUILLO DE LOS ACUSADOS

Por Jaisia Amaro

Con una expresión de frialdad y aparente serenidad, el ex presidente Alberto Fujimori escuchó casi todo el inicio de su megajuicio por violaciones de los derechos humanos, en la sala implementada en la Dirección de Operaciones Especiales (DIROES) de la Policía, en Ate Vitarte. Sin embargo, bajo la atenta mirada de familiares, amigos y agraviados, el extraditado rompió la tranquilidad y muy alterado gritó que era inocente y que prácticamente era el salvador del país.

En medio de la sala y sentado en un escritorio de madera, Fujimori, antes jefe de Estado y hoy reo procesado, no pudo esconder su molestia cuando el vocal César San Martín le negó la posibilidad de utilizar una computadora portátil y por ello, le lanzó una mirada incómoda a su abogado César Nakasaki.

Si más remedio, Fujimori optó por escribir en un cuaderno anaranjado detalles de los alegatos de su defensa y de la posición que lo acusa, representada por la Fiscalía y los abogados de los deudos de las matanzas de La Cantuta y Barrios Altos.

Un Fujimori inmutable escuchaba lo detalles que le costaron la vida a personas inocentes. Frío e imperturbable, incluso cuando la sala ordenó el ingreso de casi todos los testigos del caso, entre ellos, víctimas de violaciones a derechos humanos, a quienes éste no miró, y a ex militares y funcionarios del fujimorismo, a quienes éste sí vio y muy fijamente, como queriendo reconocerlos.

Por su parte, separados de la sala de audiencias por un cristal, los familiares de los asesinados y los del mismo Fujimori obserbavan los acontecimientos, sin mirarse, aunque los invitados fujimoristas murmuraban en todo momento frases en tono burlón sobre los alegatos de la defensa de las víctimas.

En ese grupo se encontraban los legisladores fujimoristas, Carlos Raffo, Rolando Souza, Renzo Reggiardo, Alejandro Aguinaga, Martha Moyano y Martha Hildebrandt, quien de vez en cuando parecía quedarse dormida de cansancio. En el bando fujimorista también se encontraban los ex legisladores Carmen Lozada y Luis Delgado.

Los hijos del ex presidente se ubicaron en la primera fila de los invitados fujimoristas y pese a ser los más afectados con este proceso, se mostraron serenos. Keiko, Sachi y Kenji Fujimori, escucharon silenciosos toda la audiencia, y solo saludaron con la mano a su padre cuando la diligencia ya se había suspendido.

Sin embargo a la congresista Keiko Fujimori la venció la sensibilidad que le da el ser madre reciente y casi derrama lágrimas cuando su padre, al final de la audiencia, empezó a defender su presunta inocencia a gritos. Ni su esposo, Mark Villanella, pudo remediar la tristeza que le embargaba a Keiko, al darle cariñosamente besos en la oreja durante la diligencia judicial.

La autodefensa feroz de Fujimori fue aplaudida a rabiar por sus correligionarios, quienes fueron llamados a callar y amenazados por San Martín de ser sacados por indisciplina. Ellos se callaron, pero a lo lejos, un grupo de fujimoristas, en los exteriores de la DIROES, vitoreaban a su líder y colocaban en autoparlantes el "Ritmo del Chino", que evocaba épocas mejores para el ex presidente.

Finalmente, San Martín suspendió la audiencia y Fujimori por fin esbozó una sonrisa cuando vio a sus hijos detrás del vidrio. Si bien, éste quiso mostrarse seguro y tranquilo hasta el final, las largas horas de audiencia y su alterada defensa lo dejó visiblemente cansado, es que los años no pasan en vano.

» regresar
 
Foro
¿Fujimori inocente o culpable?
Crónica
Lo que no vio del 'Doc' con Fujimori
Informe
Silencio los deja disconformes
Fotos
Montesinos en juicio a Fujimori
Videos
Montesinos defiende a Fujimori