| | DESLUCIDO TRIUNFO
El líder nacionalista, Ollanta Humala, esperaba un triunfo contundente en las elecciones generales del 9 de abril, en primera vuelta y con más del 50 por ciento de aprobación ciudadana. Sin embargo, no sólo sufrió agresiones verbales en su local de votación, sino que el electorado le dio el pase a la segunda vuelta. El día para el candidato presidencial de Unión por el Perú (UPP) empezó con un trote en los alrededores de su vivienda, ubicada en Surco, seguido por un gran número de periodistas que pugnaban por captar las mejores escenas. Tras ello, un desayuno privado junto a su familia.
Texto: Christian Tinoco Fotos: César Rodríguez y Christian Tinoco
Allí nomás, a las 9 y 20 de la mañana, la esposa del ex militar, Nadine Heredia, se dirigió al colegio Jorge Chávez en el jirón Grau 500 de ese distrito, mientras que éste prefirió esperarla dentro de su camioneta en algún lugar cercano. "El pueblo peruano tiene la oportunidad de iniciar la gran transformación del país", dijo escuetamente.
Sin embargo, Humala Tasso hizo esperar por más de 20 minutos a los hombres de prensa en la Universidad Ricardo Palma, curiosamente también en Surco. Su entrada triunfal de pronto se vio opacada por un sinnúmero de opositores, quienes con frases como "Asesino", "Montesinista" y "Corrupto" le hicieron pasar un mal rato.
Por más de 40 minutos el líder nacionalista tuvo que permanecer en su mesa de votación de la Facultad de Ingeniería Industrial, acompañado de Heredia, quien no ocultó su malestar e indignación.
En los exteriores del aula, decenas de personas se apostaron en los balcones aledaños y acallaron las voces de sus pocos adeptos.
Tras la llegada de un fiscal de turno, que levantó un acta donde dejaba constancia de lo ocurrido, y de la Policía Antimotines, Ollanta Humala pudo salir protegido en medio de una lluvia de insultos, escupitajos, sandalias, botellas de plástico, papeles, entre otros objetos.
En un acto de desafío, el ex militar se subió a su camioneta y se despidió haciendo señales de victoria con los dedos. Casi una hora después, dio un enérgico comunicado donde responsabilizó de las agresiones a sus rivales de Unidad Nacional (UN), Lourdes Flores, y el Partido Aprista (PAP), Alan García, además del presidente Alejandro Toledo.
Luego de conocerse los primeros resultados de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), que le daban una pírrica victoria, Ollanta Humala apareció en el balcón de su local partidario, en San Borja, al lado de su inseparable Nadine. En ese lugar dijo "tomar con humildad" los resultados y se mostró seguro de ganar las elecciones.
No sólo hizo ese anuncio. También pidió a sus seguidores -quienes armaron una fiesta en los exteriores- a "no caer en provocaciones" y "ser tolerantes". A diferencia del mitin en el Paseo de los Héroes Navales, donde cerró su campaña electoral, esta vez los nacionalistas no pasaban de las mil personas.
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