| | CON MUCHA FE
A plaza llena de arriba abajo, a ritmo de reggaetón y con la popular paloma blanca, el candidato presidencial del Partido Aprista (PAP), Alan García Pérez, cerró su campaña proselitista en el Paseo de los Héroes Navales con mucho entusiasmo, optimismo, y confiado de llegar a la ansiada segunda vuelta de estos comicios generales. Sus fieles seguidores los esperaban con globos, pancartas, bailando y vitoreando su nombre a viva voz: ¡Alan presidente! ¡Sí se puede!
Texto: Elías León Fotos: Elías León
En los previos a la llegada del sucesor de Víctor Raúl Haya de la Torre, el pueblo aprista reunido en la plaza bailó al ritmo de diversas orquestas que no dejaron de mostrar en todo momento su apoyo al candidato del partido de la estrella. Sin embargo, lo que causó mayor furor entre los asistentes, principalmente en los jóvenes, fue el baile del "reggaetón de la estrella", que fue cantado nuevamente por Micky Star y Aldair.
El líder del PAP llegó a la ansiada cita con sus seguidores al promediar las 8 y 30 de la noche subido en una camioneta y con su clásico pañuelo saludando a las personas que lo vitorean incansablemente: ¡Alan presidente!
Ya en el estrado y después de saludar a su auditorio empezó a presentar a sus candidatos al Congreso por Lima y Callao, y a los aspirantes al Parlamento Andino. Pero lo que más conmovió a los concurrentes fue cuando presentó a su familia y se besó con su esposa, Pilar Nores de García, quien la acompañó junto a sus hijos durante todo el mitin.
Nota aparte fue la sorpresiva aparición en el estrado del candidato a la presidencia de Y se llama Perú, Ricardo Wong, quien anunció la renuncia a su candidatura y su apoyo al líder del partido de Alfonso Ugarte. Desde el inicio de su discurso, García Pérez no dejó de transmitir su entusiasmo en todo momento y de hacer numerosas promesas a la muchedumbre, que acudió a escucharlo desde diversos conos de la capital, entre ellas la de acabar con los secuestros en tan sólo seis meses.
Asimismo, no dejó escapar la oportunidad para criticar a sus competidores de Unidad Nacional (UN) y Unión por el Perú (UPP), Lourdes Flores Nano y Ollanta Humala, respectivamente, acusando a la primera de representar asolapadamente a la clásica derecha de los ricos y al líder nacionalista de encarnar la desesperación y el extremo comunismo que vive de idealismo y que no busca el progreso para el país.
Finalmente, al cerrar su disertación y entre la algarabía y jubilo de sus seguidores que coreaban a viva voz: ¡Sí se puede!, llegó hasta el estrado -procedente de Nueva York- su hija Josefina, a quien abrazo efusivamente y presentó ante sus seguidores, quienes tampoco se quedaron atrás y le respondieron diciéndole: ¡Suegro!
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