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  VARGAS LLOSA VS. FUJIMORI

Tras reponerse de la sorpresa por su triunfo en la primera vuelta electoral, el escritor Mario Vargas Llosa sabía muy bien que tenía pocas posibilidades de ganar los comicios en 1990. El desconocido Alberto Fujimori había tenido un meteórico ascenso con un discurso que reflejaba lo que la gente deseaba oír: no shock, no despidos masivos, no privatizaciones. Consecuente con su prédica liberal, Vargas Llosa demostró que era mejor escritor que político.

Texto: Cortesía del diario 'El Peruano'
Foto: Cortesía de 'Caretas'

Pese a la crítica de Acción Popular (AP) y el Partido Popular Cristiano (PPC), sus aliados en el Frente Democrático (FREDEMO), el autor de "La ciudad y los perros" nunca ocultó su verdadero plan para reformar el Estado, poner fin a los subsidios a los productos alimenticios -inclusive a los de primera necesidad- y el despido de gran parte de empleados en el aparato del Estado. Y lo curioso es que su proyecto de echar a 500 mil empleados de la burocracia estatal lo dijo a los cuatro vientos, pese al gran costo electoral que eso significaba.

Con un 27,6 por ciento de los votos, Vargas Llosa sabía que no ganaría las elecciones sin un gran golpe mediático que significaría el debate frente a frente con su contrincante. El verbo elaborado, florido y colorido del escritor se iba a enfrentar con un improvisado de la política, que tenía un léxico pobre. La oportunidad no podía desperdiciarse. Por tal motivo, el líder del FREDEMO se preparó con la misma conciencia y disciplina que un boxeador cuando se alista para disputar un título mundial. Sabía que tenía que ganar el debate por knockout o todo esfuerzo resultaría inútil.

En sus memorias El pez en el agua, el novelista recuerda dicho evento con mucho cariño: "Si tengo que elegir un episodio, de los tres años de campaña, del que me siento satisfecho fue mi desempeño en aquel debate… ya que le mostraría al pueblo peruano (…) la seriedad de nuestro programa de reformas y el rol preponderante que tenía en la lucha contra pobreza…"

"Los preparativos fueron minuciosos y divertidos. En un retiro de un par de días, en Chosica, tuve varias sesiones de entrenamiento con periodistas amigos como Alfonso Baella, Fernando Viaña y César Hildebrandt, quienes (sobre todo este último) resultaron más sólidos e incisivos que el combatiente al que me alistaba a enfrentar." Los sparrings fueron de gran utilidad, recuerda Jorge Salmón en su libro Entre la vanidad y el poder. "Los periodistas hicieron las preguntas más perversas, inesperadas y malditas. Y Mario respondió a todo con brillo y valor."

Al anfiteatro del Centro Cívico llegaron 300 invitados de los sectores más representativos de la sociedad peruana. El debate se inició tres minutos después de las 7 de la noche y se prolongó por dos horas y media. Cada uno tuvo 20 intervenciones para tratar seis temas: Pacificación nacional, Estabilidad económica, Desarrollo agrario, Educación, Trabajo e informalidad y Rol del Estado. La moderación del encuentro estaba a cargo del hoy virtual candidato electo para el Congreso Güido Lombardi.

Llegar al podio del debate no fue una tarea fácil para el escritor. Incluso, como lo revela la periodista Sally Bowen en su libro El expediente Fujimori, el líder de Cambio 90 llegó a planear, junto con el entonces jefe del SIN Edwin "Cucharita" Díaz, un apagón en Lima para impedir la polémica. Como se esperaba, el debate sobre los principales temas fue ganado con amplitud por el aspirante del Fredemo, tal como lo reveló un sondeo de Apoyo, que lo declaró triunfador con un 48 por ciento contra el 37 por ciento de su adversario.

Pero, ¿qué quedó en la memoria del electorado? No fue la solidez de los argumentos del escritor, sino el contenido anecdótico lo que más se recuerda. Fujimori acusó al "señor Vargas" de haber consumido marihuana en su adolescencia; y que él no era ateo o agnóstico ni evangélico, sino católico, en alusión a la declarada posición de no creyente de Vargas Llosa.

El postulante de Cambio 90 mostró, finalmente, su última carta: una portada del diario Ojo que supuestamente había sido ya impreso, con el titular: "Vargas Llosa noqueó en el debate." Con esta jugada, Fujimori desvió la atención del encuentro. Lo demás de esta historia electoral ya es conocido; mientras que Vargas Llosa perdió con su verdad, Fujimori ganó con la mentira.


 
 
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Ollanta Humala Tasso 47.37%
 
 

 
 
 

 
   
 
 
Revive los mejores momentos del videochat con Gaby Pérez del Solar.