| | ESPERADO FINAL
Ni la descarnada lucha por los votos que emprendió su personero legal y muy conocido legislador Xavier Barrón lograron que la lideresa de Unidad Nacional (UN), Lourdes Flores, continúe con su sueño de manejar nuestra nación y convertirse en la primera presidenta de la historia peruana. Llegada la hora difícil, ella no se corrió y tal como lo hizo hace cinco años, salió al frente y dejó clara su posición ante tan desagradable fin.
Texto: Jaisia Amaro (jaisia.amaro@interlatincorp.com) Fotos: Jaisia Amaro Videos: Wilfredo Angulo
Con el rostro serio, Flores Nano inició la lectura de lo que sería la confirmación de una derrota anunciada hace días. Un impecable maquillaje no permitía ni un atisbo de tristeza en su rostro, sin embargo, la ruptura de su voz en varias ocasiones descubría tal vez una mezcla de tristeza, decepción y rabia, por haber sido derrotada una vez más por el candidato de la estrella, Alan García, ese cuyo gobierno desastroso no fue suficiente para ser dejado de lado por los electores.
Pero esta vez la ex candidata no iba a aceptar el fracaso de su campaña tan fácilmente. "Me voy con la sensación de haber sido vencida en la mesa, no en las urnas", sentenció y culpo de ello a la Cancillería, y a los organismos electorales, mientras los pocos seguidores que esta vez la escuchaban, aplaudían eufóricamente.
Flores leía y agradecía bajo la mirada atenta de su ex candidato a la Primera Vicepresidencia, Arturo Woodman, de sus congresistas electos Güido Lombardi y Lourdes Alcorta, mientras un sombrío Barrón parecía pedir a gritos, detrás de sus lentes y traje negros que alguien se acercara a darle el pésame.
No es para menos, teniendo en cuenta que fue el último en perder las esperanzas de un pase a segunda vuelta. Por ello se entiende su persistencia (para muchos exagerada) en que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) resuelva los recursos de nulidad que presentó para que se revisen las actas, que aseguraba, daban como ganadora a Flores.
Atrás quedaron los días de trotes bajo el sol abrasador en los asentamientos humanos y los baños de pueblo que no la pudieron apartar de esa imagen "ricachona" tan criticada por sus contendores.
Ahora, lejos del ajetreo y los puñales, Flores aseguró que junto con su pequeña bancada de UN "estará en actitud vigilante" ante cualquier intento de agredir la democracia.
No dejó de nombrar a sus contendores y además de desearles "suerte" en la segunda vuelta electoral, les pidió que traten con "verdad y respeto" a los "casi tres millones de peruanos" que votaron por ella. "Cifra exactamente igual a la del aprismo", dijo levantando la voz como para convencer a todos los presentes.
Finalmente, pese a haber responsabilizado a terceros de su descalificación en este "partido", la lideresa política ensayó un mea culpa (no muy convincente) ante sus colaboradores y se echó la culpa de los errores que la sacaron de carrera. Supuestos errores que la habrían convencido de renunciar a su sueño presidencial en el futuro, pero en política nunca se sabe.
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