| | LA NOCHE DE LA ESTRELLA
En medio de un mar rojo y blanco que se apostó en el Paseo de los Héroes Navales, del Centro de Lima, el candidato del Partido Aprista, Alan García, cerró su campaña electoral. Con sus ya acostumbrados ademanes, el líder del PAP prometió obras que cambiarían el destino del país, pero sobre todo, aseguró que nunca más volvería a cometer los errores de su primer gobierno. Ante una audiencia que lo miraba casi hipnotizada y provista de los clásicos pañuelos blancos, el candidato hizo un último llamado para que lo respalden este 4 de junio.
Texto: Jaisia Amaro Fotos: Jaisia Amaro Videos: Christian Tinoco
Todo estaba listo para recibir al candidato presidencial: Un escenario de unos 15 metros de largo por 3 de ancho, dos pantallas gigantes que garantizaban a los asistentes una visión clara de su líder, luces multicolores y una estrella aprista que dominaba el ambiente.
Hasta el lugar acordado, iban llegando los apristas de todas las edades, desde niños de pecho hasta ancianos que a duras penas podían caminar, todos provistos de binchas, polos y pancartas con la foto de García. Hasta los cargadores del Mercado Central estaban presentes con sus carretillas.
Así los simpatizantes iban llegando, mientras los vendedores de golosinas hacían su agosto con los impacientes alanistas que estaban en el lugar desde las 3 de la tarde, para tener una vista privilegiada.
Cuando el cielo empezaba a oscurecer y el frío a arreciar, los grupos musicales que sirvieron de introducción a García pusieron el toque de calor. Perú Negro fue el primero en presentarse y le siguió el joven intérprete del 'Reggaeton de la Estrella', símbolo de la campaña aprista para captar a los jóvenes, finalmente, Joselito y su orquesta fueron el broche de oro del marco musical que puso a bailar hasta al más serio "compañero".
Al promediar las 8 y 30 de la noche, el candidato presidencial llegó hasta el Paseo de los Héroes Navales a bordo de un vehículo descapotable desde donde saludaba a los presentes agitando el pañuelo.
Con una sonrisa de oreja a oreja, subió hasta el podio inmenso que lo esperaba, mientras que algunos, presa de la emoción le gritaban "Alan, Alan aquí estoy". Mientras otros lo miraban atónitos con el comentario de "que alto es, ¿no?".
Terminada la "entrada triunfal", García presentó uno por uno a los nuevos aliados de su campaña, entre ellos a los congresistas Natale Amprimo, Cecilia Tait y Alfredo Gonzáles y Rafael Rey, ex políticos como Ricardo Belmont y hasta la ex miss mundo Maria Julia Mantilla.
Su discurso se caracterizó por reiterar las propuestas de su plan de gobierno y asegurar que su opción es "más responsable" y para nada violentista, en alusión a su contendor Ollanta Humala. "Con odio no se puede gobernar" enfatizó, mientras que los expectantes celebraban cada una de sus palabras.
Fiel a su estilo, García habló en extenso y la eufórica audiencia en un principio, se tornó en soñolienta masa que prefería hasta irse antes de que su líder terminara de hablar. "Y ahora en el campo laboral", continuaba García, mientras un "compañero" decía con rostro de aburrimiento "otra media hora más".
Al término de su discurso de por lo menos una hora y veinte minutos, la euforia de los presentes volvió a su curso normal y hasta algunos ancianos que se habían quedado dormidos en su sitio despertaron de golpe gritando "Alan presidente".
El fin de fiesta se dio con la presentación de la familia García - Nores en el podio principal, luego de los respectivos saludos, abandonaron el lugar en una camioneta de lunas polarizadas.
Así concluyó la noche de la estrella y el fin de una campaña electoral caracterizada por los golpes bajos y dimes y diretes.
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