|
LA
CONFIANZA DEL VENCEDOR
Por:
Amanda
Meza
La
intensa expectativa de la prensa apostada
en la puerta del local de campaña
de Luis Castañeda Lossio, en
la calle Los Rosales de San Isidro,
parecía revelar que no sería
un día cualquiera en la vida
del aspirante al sillón municipal
por la alianza Unidad Nacional. Y
no lo fue.
A las
ocho de la mañana, con ánimo
y buen humor, Luis Castañeda
Lossio llegó conduciendo un
auto rojo hasta su local. Esta vez
no tenía puesto nada verde
(acaso símbolo de mala suerte).
Llegó con una chompa naranja
y en blue jeans. El olor a "hot
dog" frito despertaba el hambre
de muchos periodistas, quienes, apostados
en las puertas, esperaban al candidato.
Un
carrito sanguchero, símbolo
de su campaña electoral, fue
instalado en el patio exterior donde
una mujer de mediana edad, ataviada
con un mandil blanco, ensayaba su
toque de sabor preparando el desayuno
favorito del futuro alcalde. Castañeda
se apuntó para preparar a fuego
lento el suculento platillo, pero
el asedio de los hombres de prensa
no lo permitió y tuvo que ingresar
al local para tomar desayuno con sus
hijos, Lucho y Darío, su esposa
Rosario, su hermana y su cuñado.
Durante
el desayuno, Lucho, de 17 años,
reveló que deseaba seguir los
pasos de su padre en la política,
y tal afirmación no tenía
nada de raro, pues ha sido su más
fiel colaborador en este largo camino
electoral.
Veinte
minutos después del mediodía,
el candidato se acercó hasta
el Colegio Nuestra Señora del
Carmen, en Miraflores, también
conocido como "Carmelitas",
para cumplir con su respectivo voto.
La mesa de sufragio había sido
instalada sólo minutos antes
de su llegada.
La
gran cantidad de periodistas impidió
que la votación se hiciera
dentro del aula designada y la mesa
se trasladó al patio. Durante
esta travesía se produjeron
varias peleas entre fotógrafos,
reporteros y camarógrafos que
pugnaban por un buen lugar. Esto produjo
un clima de tensión entre el
personal de la ONPE.
El
presidente de mesa, el ex ministro
de Pesquería Ludwing Meier,
estrechó fuertemente la mano
del aspirante al sillón municipal
de Lima, quien procedió a emitir
su voto mientras algunos simpatizantes
lo aplaudían y seguían
sus pasos con atención. "Este
es un triunfo para la democracia",
decía un sonriente Castañeda.
|