¿Cree que Alan García sea “el presidente de los ricos”, tal como lo dijo Lourdes Flores?
Pizarro
La ciudad de los Reyes siempre tuvo a los terremotos entre sus mayores enemigos, pero como el ave fénix resurgió de entre las ruinas y los escombros. Durante la Guerra del Pacífico el ejército invasor saqueó la biblioteca nacional, cuyos tesoros bibliográficos fueron robados por la soldadesca que además realizó numerosas tropelías, como despojar de parques y alamedas monumentos artísticos para transportarlos a Chile.
Empero, salvo los casos citados, nunca hubo mayor laceración del acervo artístico de una ciudad considerada patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO, como ha sido el arbitrario retiro de la estatua de Francisco Pizarro de su antiguo emplazamiento.
Hemos apreciado atónitos como la maquinaria pesada destruía y removía las losas de concreto y al noble granito de la tradicional plaza, dejando en su lugar tierra arrasada y profundos surcos.
Y todo ello en nombre de un presunto deseo "de reavivar la peruanidad" o "para rendir tributo a nuestros símbolos patrios", entre otros chauvinismos de muy escaso ingenio esgrimidos para justificar tan grave ofensa a la ciudadanía limeña, y es que no comprenden que la peruanidad es un concepto incluyente y aglutinador de sus elementos conformantes, que son la culturas hispano occidental y andina, que se conjugaron en lo que Víctor Andrés Belaunde llamo "síntesis viviente".
Los apologistas y defensores de esta decisión demagógica, implementada entre gallos y media noche, porque sus perpetradores y autores intelectuales conocían lo condenable de su conducta, tratan de presentarla ahora como una versión edulcorada de la lucha de clases, donde los pobres se libran de la opresión destruyendo a los opresores o mejor aun dentro de los cánones de la nueva visión mágico religiosa, muy de moda en los alrededores de la Plaza de Armas, y su concepción maniquea, donde Pizarro es la bestia negra que representa lo hispano u occidental de nuestra cultura que es necesario extirpar para que los "verdaderos peruanos estemos orgullosos de lo que somos". ¿Acaso todo esto contribuye a la unidad nacional? Los 'pituquitos de Miraflores' quedan formalmente notificados de lo que podría venir después.
Pero quizás este hecho lamentable tenga un fin más pedestre que conseguir indulgencias ante algún generoso apu para el Alcalde de Lima, como el de ocultar bajo esos ropajes de ideológismo) la dura verdad del poco logro concreto que, salvo dos plazas en ruinas y algunas maquetas, se puede presentar luego de cien días de gestión municipal. Claro, además del olvido de las promesas electorales.
Otro aspecto inquietante que surge de la polémica decisión es la dimensión autoritaria de la nueva gestión edil, pues como lo han denunciado los propios regidores, el retiro de la estatua no fue conocido, ni debatido por los integrantes del Consejo de la Municipalidad de Lima, a pesar de su trascendencia y significado.
Ante la ausencia de diálogo y democracia interna, el alcalde Castañeda trata de justificarse tras una pretendida eficiencia "gerencial" que no entiende de procedimientos y trámites de ley, y que se embarca en un voluntarismo que nos recuerda el lamentable estilo de gobierno de la década pasada, que esperamos de verdad no se repita.
Es curiosa la coincidencia, o milagro de otro apu intrigante y travieso, que la Municipalidad de Lima escogiera como fecha para el retiro de la estatua de Pizarro el momento en que la primera dama de la Nación, Eliane Karp de Toledo, y el vicepresidente Raúl Diez Canseco lanzaran mundialmente en Madrid el pisco y el caballo peruano de paso, tan mestizos, como productos de bandera de nuestro país, que como se sabe fueron introducidos en el Perú por influencia española. Lo menos que pueden pensar los hijos de la Madre Patria es que somos unos grandes taimados, porque mientras por allá extendemos la mano para pasar el sombrero, por acá el Alcalde de esta tres veces coronada villa derriba de su pedestal a Francisco Pizarro.
Se pasa a la historia construyendo y no destruyendo. Si Pizarro es recordado hoy casi 5 siglos después de su muerte no es por lo malo que, como todo humano, pudo haber hecho, sino por las obras positivas que hizo a favor de Lima y del Perú, y que continúan prestándonos servicios. Estamos seguros que los que hoy lo desplazan y juzgan injustamente no tendrán la misma la suerte. Para ellos, el castigo será el olvido.
Natale Amprimo Plá Cuarto vicepresidente del Congreso