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DOMANDO "FIERAS"
(Peru.com)A sus 33 años, Ever se había convertido en un ser amargado que desquitaba sus frustraciones con su esposa e hijos. Cabizbajo, recuerda el infierno que desataban sus insultos y gritos en su pequeño departamento. Reconoce que estaba en un error y agradece que en el Centro de Atención Institucional frente a la Violencia Familiar lo ayudaran a darse cuenta. Este proyecto es parte de los Centros de Emergencia Mujer del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social y a diferencia de muchos otros, no se enfoca en los agredidos, sino en los agresores. Todavía está en su fase inicial, pero los resultados son más eficaces, pues se erradica el problema desde la raíz.
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Texto:Jaisia Amaro (jaisia.amaro@interlatincorp.com)
Fotos: Sebastián Ortiz
Videos: Sebastián Ortiz
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Ever pensaba que su opinión era ley y cuando las cosas no se hacían como quería, explotaba en rabia y discutía con su pareja, muchas veces frente a sus niños. Las peleas eran constates y se tornaban violentas. Él lo recuerda con tristeza en su mirada y asegura que no se daba cuenta de lo que ocurría hasta que sus hijos de 3 y 4 años empezaron a mostrarse afectados.
Por eso, cuando se enteró que en San Martín de Porres se había iniciado un proyecto de ayuda a personas con problemas de control, sin pensarlo dos veces, acudió. "Es algo que nace de uno, no esperé a que vaya la Policía a mi casa", dijo.
De esa manera, Ever empezó a asistir a las terapias dos veces por semana. Ahí un especialista lo escuchaba sin límites de tiempo, le enseñaba a controlarse, a comprender a los demás, pero sobre todo a valorarse.
La terapeuta Patricia Ramírez, trabajadora del centro, explica que una persona violenta en el hogar generalmente tiene muchas inseguridades y no se valora, por eso solo puede imponerse a alguien más débil.
Eso le ocurría a Ever, pero no más. Ahora es un hombre maduro que escucha a su mujer antes de cuestionarle todo, no es fácil, es una lucha constante consigo mismo, pero sabe que vale la pena. Él se encuentra en la última fase del programa y dice con orgullo que las cosas han mejorado en su vida.
Este proyecto piloto, impulsado por el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES), empezó en noviembre del 2007 con 11 participantes voluntarios. Ahora tiene 60 participantes, entre voluntarios, derivados de fiscalías, juzgados, centros de salud y la 'Línea 100'.
"Avanzamos poco a poco, pero la experiencia es positiva", dice Ramírez. "Si ya es difícil que una persona agredida denuncie el hecho, imagínate lo difícil que es que el causante de ello reconozca lo que hace", agrega.
Es que el machismo es una constante en muchos hogares peruanos. La mayoría de esposos piensan que recibir terapia para controlar la violencia significa ser un "pisado" o perder la autoridad en el hogar. Lo mismo pasa con las mujeres, que a veces prefieren ocultar los maltratos de sus parejas por vergüenza o por temor.
El coordinador del Centro de Atención Institucional frente a la Violencia Familiar, Máximo Cabrera, informa que las terapias son gratuitas y duran tres meses, pero para ver resultados más efectivos se espera un año.
En ese tiempo, las personas son evaluadas psicológicamente, reciben terapias con especialistas, primero con los agresores solos y luego con sus parejas, también se hace seguimiento de los casos para evitar que haya recaídas.
Cabrera precisa que el centro brinda ayuda cualquier persona con conducta violenta dentro de la familia, puede ser el padre, la madre o incluso los hijos adolescentes. "Hay muchos casos de hijos e hijas que maltratan a sus padres", comenta.
Por ahora solo existe un solo centro de ayuda para agresores, pues se encuentra en una etapa piloto, pero Cabrera asegura que este año se abrirán muchos más a nivel nacional debido a los buenos resultados que se están obteniendo.
San Martín de Porres fue el distrito elegido para iniciar esta experiencia debido a que según las estadísticas del MIMDES, presenta el mayor índice de casos de violencia familiar.
"Nos han enseñado a madurar como personas y como pareja", manifiesta uno de los agresores en proceso de rehabilitación, mientras abraza a su esposa. Ella empezó el tratamiento como víctima de violencia y cuando se enteró de las terapias para agresores, se lo dijo a su esposo. Él felizmente "estuvo predispuesto".
Ellos hablan muy serenos y visiblemente satisfechos, pues por primera vez, después de 22 años de casados, discuten los problemas dialogando y más receptivos a los puntos de vista de cada uno. Además, han aprendido a reconocer que detrás de cada reacción hay un trasfondo y lo tratan de comprender.
En vista de los progresos, ambos recomiendan el tratamiento del centro a sus amigos y vecinos, pero lamentablemente muchas veces son rechazados, es que las personas se muestran reacias a exponer sus problemas en público y no aceptan que están en un error.
Pese al rechazo de muchos de sus compañeros y amigos, él no se avergüenza de reconocer que le hizo daño a su familia, porque él sí se atrevió a afrontar el problema y cambiar de actitud. "Yo quiero mucho a mi hogar y si yo he sido violento con mi esposa, ellos (el centro) me han hecho entender que el matrimonio no es así. Yo quiero mejorar y ser una persona mejor", dijo.
Datos
Centro de Atención Institucional frente a la Violencia Familiar Av. Lima 3698 San Martín de Porres (alt. Cuadra 36 de la Av. Perú)
Horario de atención: Lunes a viernes de 8:00 a.m. - 4:00 p.m. E - mail: cal.informes@gmail.com
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