Lima (Peru.com).- (EFE).- El ministro peruano de Defensa, Ántero Flores-Aráoz, aseguró este sábado que las Fuerzas Armadas no abandonarán su lucha contra el terrorismo y el narcotráfico en la zona el Valle del Río Apurímac y Ene (VRAE), donde un soldado
murió el viernes y dos resultaron heridos en choques con remanentes de Sendero Luminoso.
El titular de Defensa indicó que los militares continuarán trabajando en el VRAE, una importante zona de producción de hoja de coca y cocaína y uno de los bastiones de los senderistas que siguen activos, "hasta recuperar toda esa zona para el desarrollo del país".
Flores-Aráoz lamentó la muerte del infante de Marina David Farfán en el operativo de ayer para recuperar el control del cerro Tincuya, en la zona del Vizcatán (unos 600 kilómetros al sur de Lima), que forma parte del VRAE.
Otros dos soldados resultaron heridos en el operativo en el Tincuya, desde donde los "narcoterroristas" (calificativo que usan las autoridades para referirse a los terroristas aliados al narcotráfico) hostigaban a las patrullas y a las aeronaves que patrullan la zona.
"Acaba de ser tomado ayer (viernes) Tincuya que es un gran logro exitoso, sin embargo cuando hay operaciones también existe la posibilidad de que hayan heridos y bajas", dijo el ministro de Defensa en declaraciones citadas por la agencia oficial Andina.
Asimismo, Flores-Aráoz insistió en que las fuerzas de seguridad del Estado realizan sus operaciones en el VRAE teniendo en cuenta el respecto por los derechos humanos.
En agosto pasado las Fuerzas Armadas de Perú iniciaron una agresiva campaña en esa área, especialmente en la zona boscosa del Vizcatán, considerada hasta hace poco bastión inexpugnable de Sendero.
Los remanentes de este grupo armado que desconocieron el alto al fuego ordenado por su fundador, Abimael Guzmán, en 1992, operan en las zonas cocaleras de dicho Valle, bajo las órdenes de Víctor Quispe ("Camarada José"), así como en el Alto Huallaga (noreste), comandados por el único de sus líderes históricos que queda en libertad, el "camarada Artemio".
Las autoridades peruanas consideran que estos remanentes terroristas se han aliado al narcotráfico, pero algunos expertos afirman que se han convertido prácticamente en un cartel de la droga.
A principios de año, los restos de Sendero Luminoso, que según la Comisión de la Verdad y la Reconciliación es responsable de más de la mitad de los 69.000 muertos que hubo durante los años del terrorismo (1990-2000), amenazaron con continuar en 2009 su "guerra revolucionaria" en la zona del Vizcatán.