La Paz (Peru.com).- (EFE).- Un extranjero que la semana pasada fue asesinado en Bolivia en un presunto ajuste de cuentas tenía una doble identidad como venezolano y peruano, informó el diario El Deber de la ciudad de Santa Cruz, donde ocurrió el crimen.
Las autoridades cruceñas establecieron que el venezolano Mario Diego Enrique Teves, de 30 años, asesinado el pasado 18 de enero por sicarios supuestamente vestidos con uniforme policial, también tiene documentos como el peruano Ney Arlindo Piña Rojas, de 42 años.
Según el matutino, fuentes del caso señalaron que la esposa del sujeto llegó a Bolivia para realizar el lunes los trámites que le permitan llevarse el cuerpo hacia EE.UU., donde ella vive.
La esposa dijo que el extranjero era oriundo de la ciudad de Iquitos, en la región de Loreto, y aseguró que se dedicaba al comercio.
El 18 de enero fueron también asesinados en distintos lugares de Santa Cruz un colombiano y un brasileño en un presunto ajuste de cuentas relacionado con las tres muertes y que ha preocupado a las autoridades por la denuncia de que los asesinos vestían uniformes.
Inicialmente fueron identificados el brasileño y el colombiano, y días después se estableció que el tercer cuerpo era del venezolano que también tenía la identidad como peruano.
El fiscal cruceño del caso Alex Céspedes dijo a El Deber que además instancias gubernamentales indagan de forma paralela sobre el asunto para establecer si participaron agentes policiales.
"Conozco que existe una investigación que se está realizando dentro de la misma Policía, a través de entes gubernamentales. Si ellos lo hacen es porque tienen conocimiento de algo. Como es a nivel de Gobierno, manejan mucha información confidencial de sus sistemas de Inteligencia", señaló el fiscal al diario.
El viernes pasado, el entonces comandante de la Policía boliviana, general Víctor Hugo Escóbar, rechazó la posible implicación de agentes de su entidad en el crimen.
El general Escóbar fue relevado del cargo dos días después por el presidente del país, Evo Morales, en el marco de la reorganización de los mandos en las fuerzas de seguridad del país que realizó el mandatario al iniciar su segunda gestión de Gobierno.
La Policía boliviana está ahora a cargo del coronel Oscar Nina, que está a la espera de su ascenso a general.