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viernes 06 de febrero del 2009
Hora: 20:02
Rupay: Cómic que relata la violencia política en el Perú
Lima (Peru.com).- La represión del Estado contra la subversión y viceversa hizo que por primera vez tres profesionales del arte y la literatura decidieran transformar esos hechos en un dibujo libre: "Rupay, historias gráficas de la violencia en el Perú 1980-1984", cuya elaboración demoró tres años y que aborda el inicio de la lucha armada, la matanza de Lucanamarca, las masacres de los militares y el asesinato de ocho periodistas en Ucchuracay. Para ellos, fue el régimen del ex presidente Fernando Belaunde el que más violaciones a los derechos humanos cometió, apoyándose en un gran sector de la prensa que prefirió acallar los hechos. El éxito que ha tenido ha hecho pensar a sus autores sobre la posibilidad de una segunda parte, aunque eso está en veremos.
La violencia política es y seguirá siendo un tema sensible en el país dentro de una sociedad que suele olvidar su pasado. Los excesos de la represión del Estado contra la subversión y la visión de las organizaciones terroristas Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) encontraron eco en el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), pero por primera vez tres profesionales del arte y la literatura decidieron transformar el relato libre del mediatismo social y la manipulación de los medios a través de un cómic educativo. La semilla dio sus frutos dos años después con "Rupay, historias gráficas de la violencia en el Perú 1980-1984".
Gracias a una beca de investigación otorgada en un concurso público por la Fundación Rockefeller, Alfredo Villar, Luis Rossell y Jesús Cossío pudieron transformar sus primeras inquietudes y puntos de vista para darle forma al libro. "El cómic tuvo una duración de trabajo de alrededor de dos años desde su primera reacción", relata el historietista Jesús Cossío en diálogo con Peru.com.
En realidad fueron tres años de trabajo, dos de ellos dedicado a la búsqueda de fuentes y el restante en la elaboración del guión, los trazos del cómic y su acabado. "Siempre nos ha interesado el tema de los excesos de las autoridades y cómo nuestra sociedad está organizada bajo la presión de la violencia", agrega.
Inicialmente, el crítico de literatura Alfredo Villar se encargó de recopilar las fuentes y de realizar la investigación de documentos. Un ardoroso trabajo que demandó revisar prin principalmente los diarios 'El Comercio', 'La República' y la revista 'Caretas'. Con toda la base, Cossío elaboró el guión literario y los trazos de las viñetas. Finalmente, su colega Luis Rossell se encargó de pintar los dibujos y darle el acabado final.
Los temas elegidos para esta nueva versión fueron: La quema de ánforas en Ayacucho en 1980, germen del inicio de la lucha armada de Sendero Luminoso; las primeras incursiones en las comunidades campesinas; la matanza de más de 60 campesinos de Lucanamarca; el asesinato de ocho periodistas de Ucchuracay y las primeras desapariciones de civiles. Cuatro años de historias trágicas sin finales felices y registrados por la CVR en su informe final.
Ya listo, el nombre debía reflejar el mensaje que se pretendía dar a conocer. Se buscaba que el tema formara parte de la agenda nacional del país y se pretendía encontrar un eco en la prensa peruana, duramente cuestionada por Villar. La palabra quechua "Rupay" -que significar ardor y calor, pero también la fuente que origina ese alumbramiento- asomó en las mentes como quien toma por asalto la rebeldía.
"A veces los medios grandes y masivos de comunicación utilizan los temas de derechos humanos para lavarse la cara. 'El Comercio', durante los 80', tuvo una política sistemática de silenciamiento de estos casos –igual 'Caretas'- hasta el año 1984. No hizo una sola denuncia de violaciones de derechos humanos y, por el contrario, cuando (el ex presidente Fernando) Belaunde rechazó los informes de Amnistía Internacional, sacó un editorial alabando su 'actitud patriótica'", afirma Villar.
El cómic y otras historias
Si bien parte del informe de la CVR se encuentra plasmado en el cómic, eso no quiere decir que sus autores apoyen sus conclusiones, mucho menos sus puntos de vista sobre el conflicto social. Su fuente principal fue el contacto directo con los sobrevivientes de las matanzas y los testimonios recogidos por las organizaciones de derechos humanos y las Organizaciones No Gubernamentales (ONG).
"El informe de la CVR achaca a Sendero Luminoso la mayor cantidad de víctimas, pero nosotros creemos que en realidad fueron las Fuerzas Armadas, pues tenían mayor capacidad de matar, torturar y exterminar gente. El otro punto de vista es que el informe dice que el Estado tiene derecho a defenderse de ataques a su orden interno y nosotros creemos que el Estado mismo, tal como está concebido actualmente, manifiesta violencia", se adelanta Cossío.
Según las propias investigaciones realizadas por estos personajes, que decidieron innovar el cómic peruano bajo un punto de vista más social y humano, fue el régimen del ex presidente Fernando Belaunde Ferry que más violaciones a los derechos humanos cometió, seguido de su sucesor, Alan García.
"No es cuestión de llamarlos genocidas. Alan García es el actual presidente y es cosa común verlo mostrar su desprecio hacia cualquier signo de sensibilidad humana. Es un populista, un vendedor de cebo de culebra. (Fernando) Belaunde está muerto y se le recuerda como un insigne patricio, pero en su gobierno ocurrieron las mayor cantidad de crímenes", expresa tajantemente Cossío.
A su turno, Villar interrumpe para aclarar que fue la Cámara de Diputados, presidida por el desaparecido Valentín Paniagua en los años 80', quien dio luz verde al ingreso del Ejército al departamento de Ayacucho, que terminó militarizado, algo que calificó como "espíritu de cuerpo" del entonces Acción Popular.
El criterio empleado para seleccionar los casos, a excepción del inicio de la violencia con la quema de ánforas, fue según la despersonalización de las fuerzas en conflicto, es decir, la falta de compasión de los militares y terroristas. Las víctimas eran los campesinos ubicados en medio del fuego cruzado de ambos bandos.
El éxito que ha tenido este cómic, cuya primera edición tardó varios meses, ha hecho que sus autores analicen la posibilidad de publicar uno nuevo, aunque los autores evalúan si abordará casos directos o continuará con la historia cronológica (de 1985 a 1990, durante el primer gobierno aprista). La idea está latente, total una imagen vale más que mil palabras (al menos en el Perú).
Para tener en cuenta:
El libro "Rupay, historias gráficas de la violencia en el Perú 1980-1984" puede conseguirse en la librería Contracultura (www.libreriacontracultura.com), ubicada en la cuadra 9 de la avenida Larco, en el distrito de Miraflores. También puede buscarlo en las librerías Ibero y Crisol al cómodo precio de 20 nuevos soles.
Texto: Christian Tinoco (christian.tinoco@interlatincorp.com) / Fotos y videos: Renzo Villar
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