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viernes 08 de mayo del 2009
Hora: 19:05
Peruano tiene museo de autos más grande de América Latina
Lima (Peru.com).- Tiene más de 120 autos clásicos de incalculable valor, pero no es un jeque árabe ni una millonaria estrella de rock. El dueño de esta flota de lujo es un peruano: Jorge Nicolini, poseedor de una de las colecciones de autos antiguos más importantes de América Latina y del mundo.
“Desde muy niño, creo que desde que empecé a caminar me gustaban los autos. Yo era muy aficionado a los Dinky Toys, los carritos de juguete que habían en esa época, tenía una colección bastante grande, los guardaba en sus cajitas”, recuerda un jovial Nicolini, quien no aparenta tener 65 años de edad. Hoy las cajitas le quedaron chicas para su extensa colección. Por eso tuvo que construir un museo.
Esta curiosa historia comenzó en 1962, cuando Nicolini, por entonces de 18 años, vio como un Lincoln clásico de 1925 era usado como un simple colectivo en la ruta Carmen de la Legua-Plaza Unión. Esa escena se le quedó grabada en la mente y sintió un poco de lástima por ese portentoso vehículo “maltratado” como transporte público.
Días después volvió a ver al mismo auto, pero esta vez su dueño le había puesto ruedas de camión. Jorge no resistió más y habló con el propietario del Lincoln y le ofreció comprárselo. Solo que había un pequeño detalle: no tenía dinero. Tras convencer a su madre de que le preste la plata, logró comprar su primer auto clásico, sin saber que esto sería el inicio de todo.
Tras un breve periodo de restauración, el auto (parecido a las carcochitas usadas actualmente para las bodas) fue usado por Jorge y sus amigos para salir a divertirse y pasear los fines de semana. “Era un chiste”, recuerda. Sin duda llamaban la atención con el auto. Eran las épocas sesenteras en las que Miraflores, La Herradura y el Cream Rica eran el centro de diversión de los adolescentes limeños de familias acomodadas.
El tiempo pasó, pero el joven Nicolini ya había probado la satisfacción de convertir un maltratado carrito en un flamante clásico y, por ello, siguió comprando autos. La mayoría de los coches que conforman su colección, convertida ahora en un Museo del Automóvil, son vehículos que él mismo descubrió en sus viajes por todo el Perú.
Así, poco a poco, la colección se fue armando. Cual cazador de joyas perdidas, Nicolini gozaba paseando por alguna calle limeña y encontrando un auto clásico en lugares inimaginables y en condiciones a veces ruinosas: haciendo taxi, cargando verduras en el mercado o hasta abandonados en algún viejo edificio a merced del óxido y el olvido.
Otras veces sus amigos le pasaban el dato sobre algún tesoro rodante que habían avistado. En varias oportunidades, los dueños no querían vender, pero él dice que si le gustaba un carro, le hacía el seguimiento el tiempo que requiriera y casi siempre terminaba por llegar a un acuerdo para adquirirlo.
Una de las cosas de las que se jacta don Jorge es que cada uno de los automóviles de su museo están operativos. Es decir, no solo tienen un acabado perfecto en lo referente a la pintura, cromados, faros, carrocería, enchapados e interiores, sino que todos sus carros encienden y pueden andar. Es más, sorprende ver algunos de estos modelos de los años 20 con la calcomanía del SOAT pegada en sus parabrisas, listos para quemar llantas en las calles de Lima.
Como buen amante de los autos, Nicolini también es un piloto de carreras aficionado y ha participado en algunos rallys fuera del Perú con sus clásicos, en donde incluso ha salido vencedor. Así lo demuestran las fotos colgadas en las paredes de su museo, el cual ya ha sido visitado por aficionados de los fierros de todas partes del mundo que han llegado a Lima exclusivamente a ver su colección.
“Sin duda este es el auto con más historia que tengo”, nos dice don Jorge y señala entre sus joyas un Cadillac Fleetwood serie 75 de 1953. Este descapotable fue usado en su época por cuatro presidentes de la República: el general Manuel A. Odría, Manuel Prado Ugarteche, Fernando Belaunde Terry y Juan Velasco Alvarado. Además, personalidades como el príncipe japonés Akihito y Richard Nixon también fueron pasajeros de esta lujosa nave cuando visitaron nuestro país.
Entre sus autos deportivos destaca un Ford Mustang Shelby de 1965, color blanco y azul. De este superauto solo se fabricaron 525 unidades de la versión calle. Su odómetro puede llegar fácilmente a los 220 kilómetros por hora y hoy en día son muy buscados y cotizados por los coleccionistas. También resalta un Allard K2 de 1950 con carrocería de aluminio y motor V8 de 150 caballos de fuerza. De estos solo fueron construidos 21 unidades y solo 3 llegaron a Sudamérica.
Recorriendo el amplio museo descubrimos otra de las “joyitas” de don Jorge, es un auto único en el mundo: un Stutz BB de 1928 que fue diseñado y hecho a pedido por el carrocero de la Reina de Inglaterra, TH Gill & Son. Cuenta con un motor de 8 cilindros en línea, un tablero hecho en plata y en la parte posterior tiene un bar con marquetería inglesa. Fue un regalo de matrimonio para la alcaldesa de Lima, Anita Fernandini, que le hizo su hermano.
Nicolini dice que desde la década de los 70 él ya pensaba en formar un museo con sus automóviles, pero la dictadura velasquista hizo que su plan se postergara algunas décadas. En 1998 logró comprar un terreno en La Molina, casi en el límite con Cieneguilla. Según nos dice, “la zona tiene un clima perfecto para los autos, libre de humedad”. Ahora, ya con el museo al 100 por ciento desde del 2001, don Jorge afirma que aún sigue comprando autos que descubre en alguna calle, “pero ya no compulsivamente como antes”.
Luego de invertir 47 años de su vida adquiriendo y restaurando vehículos clásicos, Nicolini, ha convertido su pasión y hobby en un museo que logra asombrarnos, pues algunos de sus autos de más de 100 años parecen recién salidos de fábrica. “Me decían en los años 60’s que yo era un muchacho loco que compraba chatarra, la gente no se imaginaba -yo tampoco, te soy sincero- de que esto iba a tener algún valor”, nos cuenta.
Al consultarle si alguna vez ha sacado la cuenta de cuánto dinero ha invertido en su colección, nos dice: “No he sacado la cuenta, ni la quiero sacar tampoco. Pero de todas maneras, lo que tengo con creces sobrepasa lo que invertí”, subraya. En realidad su colección es invaluable y como él nos dice “no está en venta”.
Antes de dejarlo en su santuario automovilístico, le preguntamos a don Jorge si alguno de sus hijos ha heredado el gusto y el amor por los autos clásicos. Sin dudarlo un minuto y con una sonrisa de orgullo nos responde: “Él último de mis hijos, tiene 11 años y se sabe todas las marcas, le gusta mucho esto”. El Señor de los Autos ya tiene su sucesor.
Más datos
El Museo del Automóvil de Jorge Nicolini está ubicado en la Av. La Molina Cdra. 37. Esquina con Totoritas. Urb. Sol de la Molina.
Telf: 368-0373.
¡Ingrese aquí y vea la envidiable colección de autos de Jorge Nicoloni!
Más datos
El Museo del Automóvil de Jorge Nicolini está ubicado en la Av. La Molina Cdra. 37. Esquina con Totoritas. Urb. Sol de la Molina.
Telf: 368-0373.
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Texto: Wilfredo Angulo (wilfredo.angulo@interlatincorp.com) / Fotos y videos: Jaisia Amaro
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