Lima (Peru.com).- El integrante del Tribunal Constitucional (TC) Fernando Calle justificó el fallo de ese organismo en el caso del obrero de limpieza que acudió a trabajar presuntamente en estado de ebriedad y descartó que se vaya a revisar la sentencia porque se trata de una persona humilde que cumplió con su trabajo.
En diálogo con RPP, recordó que el trabajador Pablo Cayo Mendoza, obrero de limpieza de la Municipalidad de Chorrillos, llegó a su centro de labores el 9 de mayo del 2004, tras haber acudido a un velorio, en el cual ingirió licor.
Manifestó que ese día, Cayo Mendoza pasó por diversas áreas de la municipalidad y nadie percibió que estaba ebrio, pero cuando se acercó a saludar a su jefe éste, al sentir su aliento a alcohol, le llamó la atención y le inició un proceso interno que concluyó en su despido el 4 de junio del mismo año.
El miembro del TC señaló que si bien el obrero de limpieza reconoció que había bebido en el velorio, la empresa para la cual trabajaba adoptó una medida desproporcionada, más aún porque el obrero no tenía ningún antecedente de indisciplina.
“Si hubiese tenido antecedentes similares o en caso de ser reincidente sería considerado como una falta grave y por tanto, se justificaría el despido”, añadió.
Además, dijo Calle, el trabajador no incurrió en actos violentos, de injuria o faltamiento de palabra verbal o escrita contra sus compañeros o su empleador.
El representante del TC refirió que esta sentencia no es vinculante de ninguna manera, es decir, no se puede aplicar a otros casos; ni exonera al trabajador de sanción alguna, la cual deberá darse de acuerdo a las reglas internas de la Municipalidad de Chorrillos.