Lima (Peru.com).- El presidente Alan García volvió a abogar por los militares acusados de violaciones a los derechos humanos y lamentó que continúe la “persecución” contra los miembros de las Fuerzas Armadas que combatieron a grupos terroristas durante la época de violencia política en el Perú.
“¿Qué esperamos para poner fin a las persecuciones contra las Fuerzas Armadas? Esto tiene que pensarlo el Perú dentro de cada hogar, y tiene que pensarlo el Congreso de la República. Trabajemos juntos para poner coto a esto”, dijo tras afirmar que el pueblo debería hacer justicia por las Fuerzas Armadas, porque muchas veces la ley demora en resolver los casos que se encuentran en el Poder Judicial.
Diversos organismos de derechos humanos y la Defensoría del Pueblo han reiterado que la demora en algunos de los procesos contra militares acusados de excesos durante la guerra interna se debe a las trabas que ponen los institutos armados y el Ministerio de Defensa para entregar al documentación solicitada por la justicia.
Durante su discurso por el 187 aniversario de creación de la Marina de Guerra y el 129 aniversario del Glorioso Combate Naval de Angamos, el mandatario lamentó que las tres instituciones castrenses hayan logrado la pacificación del Perú, pero sujetas a acusaciones.
“¿Cuánto tiempo va a perseguirse a los que salvaron al Perú de esta guerra contra el terrorismo? ¿Acaso si Grau hubiera vivido lo habrían perseguido también? ¿Quiénes han escrito una página de gloria para el Perú del siglo XX, terminando con la mayor amenaza que ha vivido nuestro país, que era la amenaza de la muerte, del degollamiento de los inocentes?”, comentó.
García manifestó que a los miembros de los organismos castrenses se les persigue y se les aplica “una y otra vez el interminable camino de los reglamentos y de las leyes, porque siempre hay abogados para reconstruir una y otra vez las acusaciones”, en clara alusión a los organismos de derechos humanos que patrocinan a los deudos de las víctimas de los excesos durante la lucha contra el terrorismo.
Alertó que esta situación genera desánimo entre los cadetes que salen de las escuelas militares, porque no tienen voluntad de defender a la sociedad, sabiendo que la sociedad los inculpa a veces con cobardía o se pone de perfil cuando otros acusan.
Incluso, criticó que un lote de textos escolares de educación secundaria presente a los grupos terroristas como una suerte de luchadores de la justicia social, pese a que diversos análisis de instancias pertinentes descartan que en dichos libros se haga una apología a la subversión, como lo denunció la legisladora Mercedes Cabanillas.
“Ya está bueno de que a quienes han ayudado a la Patria a triunfar sobre el terror se les continúe persiguiendo de esta manera, años de años”, acotó.