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jueves 04 de septiembre del 2008
Hora: 10:09
Satomi pensaba que peruanos eran flojos y malagradecidos
Lima (Peru.com).- Satomi Kataoka, esposa del ex presidente Alberto Fujimori, tenía la impresión que el Perú era un país de un tipo de república bananera, cuya gente era floja y carente de autodisciplina, contó el periodista de la BBC de Londres en Perú Dan Collyns a la revista ‘Caretas’ cuando conoció a la guapa millonaria en octubre del 2005 en Japón.
“Era un país pobre donde la mayoría de la gente tenía que satisfacerse con los placeres físicos de la vida como el sexo y el baile porque no tenían acceso a otra cosa. Muy parecido a Filipinas”, le dijo a Collyns.
Para la empresaria, Fujimori, quien se había refugiado en ese entonces en ese país, era un hombre japonés con valores japoneses, que había restaurado los valores y refundado la economía nacional.
Asimismo, Satomi le confesó que Fujimori se sentaba a la computadora por 12 horas al día, planeando su regreso al Perú. “Eso es lo único en que piensa. Sin embargo allá la gente ha sido muy malagradecida”, le expresó. Agregó que había llegado a Tokio casi como un refugiado. “Traía solo dos maletas. Inclusive tuve que comprarle algunos trajes”, sentenció.
Cabe indicar que el periodista quería conseguir una entrevista con el ex presidente, pero no tuvo suerte. Pero sí logro contactarse con Satomi, quien se encontraba en el hotel Princesa Garden, propiedad de la esposa de Fujimori.
Con ella conversó en dicho lugar luego que ésta lo invitara a tomar un trago. Después de sostener un agradable diálogo, Satomi le dijo que necesita clases de inglés, y el periodista le dijo que tenía un buen amigo en Tokio, que podría enseñarle el idioma.
Por ello, invitó a ambos a cenar en el transcurso de esa semana. El fin del periodista era conseguir mayor información a través de su amigo Matt Cotteril. Llegó el día y llegaron a un restaurante famoso por su sushi y sashimi. Luego tomaron asiento en un bar justo frente a donde expertos chefs fileteaban el pescado.
Su amigo conversó con Satomi en japonés y le quedó claro que ella era una protagonista del nacionalismo japonés, que tenía amigos encumbrados, influencia y dinero considerable, y que había decidido usarlos para proteger a Fujimori.
Luego fueron a Ginza, en el corazón de Tokio, donde ingresaron a un club japonés para caballeros. En dicho lugar los hombres también acuden a él para beber y socializar después del trabajo. Satomi y sus invitados luego participaron de un divertido karaoke. De esa manera terminó la divertida noche y se despidieron de la empresaria.
Una semana después –cuenta el periodista- estalló la noticia que Alberto Fujimori había sido arrestado en Santiago de Chile. Por ello, la llamó al hotel para entrevistarla, pero ella se negó.
Foto: Cortesía 'Caretas'
Foto: Cortesía 'Caretas'
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